Botellita de Jerez y yo ¡Saca!

Por Omar Navo

Me advierto, ante mí y ante el que lea esto: soy fan de Botellita de Jerez; hace algunos años, desde que en la casa de un primo vi en la funda de uno de esos discotes negros el título de “Naco es chido”. Había tres sujetos en esa portada posando orondos, fachosos y con una seriedad divertida. Seguro que después del click de la cámara se soltaron riendo o fueron al baño. Sabe.

Y luego a oírlos. Esa maravilla de no tomarse en serio, el albur macizo con conocimiento de causa y hasta con unos autogoles en los laberintos del lenguaje viperino y lateral…y el rocanrol, por supuesto.

Con aretes y tatuajes no te rajes

No creo que sea facilismo el lenguaje que utilizan en sus letras. Es más bien dirigir el rumbo hacia una gente específica, a oídos más allá de cualquier pretensión sociológica o antropológica. O tal vez no y me equivoco y están hechas sus letras y música nomás para tirar desmadre, para que la banda baile, tire la chorcha (Dios bendiga no a todo el rocanrol) y ponerles de igual manera lo atractivo y hasta divertido que puede resultar el otro México, el que no nos han privatizado, el de la lucha libre, el de lo naco, el del gourmet banquetero, el de la mezcla del rock con lo charro, el del surrealismo habitual que tanto asombra a propios y extraños, el de los malandros  justificables (al meritito estilo de los corridos). En un descuido y estos elementos temáticos en sus canciones hasta son variantes de identidad ¿No?

Hay más alrededor de la Botella. He escuchado y leído a algunos que dicen, denostando, que su look, apariencia, actitud y música son un pastiche harto pretencioso. Aceptemos, tal vez haya un poco de eso en la Botella, pero por otro lado admitamos que sus planteamientos y su estilo no penden de un hilo frívolo y/o pretencioso. Se sostienen de la aceptación y gusto de un chingo de banda.

Parafernalia botellezca es también ese  anti-look compuesto por el anti-rockstar y los personajes apropiados por cada uno de los integrantes: el Cucurrucucú, el Mastuerzo y el Uyuyuy. Todos apodos y personalidades apegadas al  México alivianado, bullanguero y de humor llevadero, igual que sus rolas.

Esta es la historia de un armaño: Armando Vega Gil

Armando Vega Gil, fotografía: Fausto Ibarra.

Armando Vega Gil. Fotografía: Fausto Ibarra.

 

Conocí al Armando Vega-gil (CCCP: cucurrucucú paloma) hace como 13 años en un encuentro de escritores en Hermosillo, Sonora. Cotorreamos bonito y sabroso. En medio de una entrevista informal salió a flote su onda como escritor, bien prolífica por cierto con más de 15 libros a la fecha.

Algunos enterados de mi generación reconocemos su ópera prima “Diario íntimo de un guacarróquer”, que no es otra cosa que las andanzas diversas de la Botella en el mundo del espectá-culo. Ahí está todo, todo: el paso por las telenovelas, los gustos del mastuerzo por los placeres de la tercera edad (antes de que él formara parte de dicho sector), los pormenores como banda vetada en los medios y en el rockstarismo mexicano, muchos pormenores ventilados, autocrítica inmunda y despiadada; lo escrito usado en contra de la banda misma, una patada en los bajos al glamour y a las buenas costumbres.

Dice el Armambo que cuando algún crítico le decía “mira, voy a publicar este texto en contra de Botellita de Jerez”, él respondía ipso facto mostrándole un texto del diario íntimo: “No te preocupes carnalito, mira yo escribí esto y es trescientas veces peor que todo lo que puedas decir de nosotros…”

Muchos leímos esas anti-aventuras mes con mes en la hoy fenecida revista La mosca en la pared. Después esas crónicas corregidas y aumentadas se volverían un libro.

A la flecha, el Perejil publicó una novelota de ficción guarra exquisitamente asquerosa sobre los trabajadores de las redes cloacales del monstruoso Distrito Federal. Un verdadero submundo de pipí, flatos y caca, lleno de aventura, terror, crimen y corrupción a muchos niveles. El Perejil tiene también algunos cortometrajes y videos musicales producidos. En las dos disciplinas creo que ya ha logrado un estilo y un lenguaje característico.

Les cuento de un rebelde de reputación: El Mastuerzo

Botellita de Jerez. Fotografía: Fausto Ibarra.

Botellita de Jerez. Fotografía: Fausto Ibarra.

 

El Mastuerzo lleva ya varios años en esto de la tocada. Ha formado parte de algunos proyectos diversos desde antes y durante la Botella. Su onda siempre ha sido cercana y solidaria con causas sociales. La mayoría de sus rolas se pasean entre estos movimientos. Sus discos también son testimonio sonoro del compromiso con la raza de abajo y las ganas esas que todos tenemos de derribar la enorme máquina de basura que hace rato nos está chingando.

Recorre el país (y otros) con su onda solista paradójicamente cada vez más acompañado, destapando y cada vez uniendo más las tuberías de eso que él llama kloakas komunikantes, versión chida de los vasos comunicantes de Brecht.

Tiene ya 4 discos en su haber: Prohibido, Podrido, Tributo a la otra canción popular mexicana y el que está por salir que se llama Guadalupe Reyes, Suite para dormir la mona.

El Mastuerzo también se ha metido en eso de la producción para grupos y solistas por igual. De su participación en proyectos de otros como músico invitado, ¡uuuy, son un chingo! Lo cual no significa otra cosa que el Mastuerzo prende y se le reconoce por su onda y significa una influencia en un sector numeroso de los que hacen música y rolas en mexiquitonoterajes.

“Nosotros ya empezamos grandes. Ya andábamos arriba de los 30 años cuando empezamos con Botellita. Pero en chinga nos encontramos, nos dimos cuenta que queríamos lo mismo”, dice el Mastuerzo.

Pareciera que ya estaban hechos para encontrarse estos tres personajes, les sale tan naturalito eso de ser nacos, desmadrosos, albureros, espontáneos y chidos.

Y continúa el Mastuerzo, alias Paco Barrios: “Ahora de hecho estamos más grandes. Invitamos a la banda a que acuda a nuestros conciertos en esta etapa de la Botella porque puede ser que presencien la muerte por infarto de cualquiera de nosotros arriba del escenario. Estamos pugnando para que en los carteles de los toquines se ponga este relevante dato”.

Dice también el Mastuerzo que los tiburones no se andan con mamadas.

Uyuyuy: Sergio Arau

Botellita de Jerez. Foto: Fausto Ibarra.

Botellita de Jerez. Foto: Fausto Ibarra.

 

Sergio Arau, mejor conocido en el inframundo como el Uyuyuy estuvo desde el principio (1983) en las filas de Botellita de Jerez. Su performance dentro de la banda es el del macizo, el del yo las puedo, es el acá. Su lira chilla porque quiere volverse guitarrón de mariachi. Él mismo es el resultado de lo que saldría si en un molcajete machacas a Tin-tan, El Santo y Jimmy Hendrix (Yimi Liendre le dirían los otros Botellos).

El Uyuyuy, como los otros dos miembros,  lleva una vida arrejuntada al concepto botellezco. Por el principio de los noventas lideraba una banda que se llamaba “Los Mismísimos Ángeles”.  El par de discos que logró con ese proyecto son -la neta- muy pero muy similar a la onda de Botellita, pero ya desde esa etapa en su vida germinaba el movimiento que el mismo Arau bautiza como el Art Nacó.

A la par, sus canciones y pinturas dieron paso al movimiento musicografinaco, donde los elementos de la tradición nopalera se mezclan con técnicas de pintura y/o grabado. Hasta donde sé, creo que hasta una boutique se va abrir para comercializar estos naco-bjetos.

Por otro lado, el Uyuyuy ya tiene dos películas en su haber, la de “Un día sin mexicanos” y lo más novísimo y que tiene que ver con esto que se lee: “Naco es chido, la verdadera historia de Botellita de Jerez” (la primera con un lenguaje ya bien propio del Arau, la segunda pide su propio texto para analizarla así que hasta aquí  dejaremos su mención). Al Arau también le ha entrado por producir videoclips para algunas bandas y solistas.

La otra vez estábamos en casa del Mastuerzo y llamó mi atención un dibujo colgado en una pared, de un señor con una red atrapando mariposas, de volada me vinieron los dibujos de mis libros de primaria —Oye, se parecen a las ilustraciones que venían en los libros de primaria, le dije al Paco. Sí, mi carnalito Sergio ilustró libros de texto gratuitos de la primaria y en un chingo de libros más, contestó el Mastuerzo.

Guacarrock dedicado a la chata y amigas que la acompañan

Total que el grupo hizo un “arrejunte” hace unos 5 años. Ya han hecho varias tocadas en el país con la alineación fundadora. Bromean ellos que a esos toquines asisten los niños, los papás de los niños y los papás de los papás de los niños.

Me confieso: es la primera vez que veo a los botellos tocar en vivo. Fue el 24 de julio pasado, en el teatro de la ciudad de México. 8:00 p.m. Llovía. Lleno total. Un extranjero decía en la entrada “Me cambio por boleto”.

La dinámica de sus presentaciones incluye la proyección de la película y el toquín. En ese orden. Está a toda madres porque los que escuchan a la Botella por primera vez se dan una idea redonda de lo que es el guacarrock.

Botellita de Jerez. Fotografía: Fausto Ibarra.

Botellita de Jerez. Fotografía: Fausto Ibarra.

 

Son la pura pila los botellos arriba de la tarima. Exageran cuando se mofan de su edad. Los muy jijos-del-maíz nos quieren ocultar la verdad de la vida mejor guardada por algunos enterados: el rock es como la fuente de la juventud. Ahí andaban una bailadera arriba y abajo del escenario con la rola de “Tlalocman”.  El Arau bromea en una de esas que se tropieza tocando: “Por favor, si muero ahorita mismo digan que fue por una sobredosis, ya saben, por eso de ser rockstar”.

La pregunta hace algunos años era si habría un tributo a Botellita de Jerez. Lo que se hizo al respecto fue invitar a bandas a formar el soundtrack de la película. Hubo eco. Les llegaron casi 50 bandas haciendo sus versiones de rolas de la botella. La selección se redujo y pos ahistá. Qué mejor: soundtrack y tributo en uno. Vienen un buen de versiones poderosas y curiosas, electrónicas, metaleras, chúntaras y hasta una versión de "El Guacarrock del Santo" con un trío huasteco. Por supuesto una rola nueva de la Botella.

Este regreso de  Botellita de Jerez creo que obedece a un cierto compromiso del grupo para con el respetable. Es neta, miren, regresan con una película debajo del sobaco para nuestro disfrute y goce, traen energía y se les ve bien contentos en los toquines. Por el dios Chimalpopunk que traen renovada la alegría de tocar y si no hubiera de eso la cosa vale madre.

¿Algo más? Sí ¿Para cuándo un disco nuevo y calientito de Botellita de Jerez?

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