En un mundo de palabras, las imágenes aún importan 

Stuart Franklin

El veterano fotógrafo, miembro y ex-presidente de Magnum, escribe para el diario The Guardian

El fotoperiodismo ha sido declarado muerto. Pero como la respuesta a la crisis de refugiados muestra, las imágenes todavía tienen impacto.

Una imagen vale más que mil palabras, dice el refrán. Sin embargo la fotografía- especialmente la variedad del reportaje - se dice que está perdiendo su atractivo. Desde 2010, varios fotógrafos han expresado su preocupación sobre el futuro del fotoperiodismo, citando una crisis de confianza, el débil apoyo dentro de la industria de los medios en el mundo, el cambio tecnológico y la sobrecarga visual.

El fotógrafo estadounidense Eros Hoagland declaró recientemente en CNN: "No creo que el fotoperiodismo sea un trabajo muy importante. Mis fotos y las de mis colegas en realidad no cambian nada así que no pretendamos que lo hacen”.

Los fotógrafos Patrick Chauvel y Don McCullin expresaron una opinión similar durante una mesa redonda en 2013. McCullin cree que sus fotos de miseria y de la guerra no han hecho ninguna diferencia. "Lo mismo de siempre, lo mismo", el panel estuvo de acuerdo: las guerras continúan se haga lo que se haga.

La historia está llena de ejemplos de fotógrafos que hacen la diferencia. En el siglo XIX, la fotografía impulsó la conservación del paisaje en América. En el siglo XX, la vivienda social, el trabajo infantil, condiciones laborales inicuas, el apartheid, la guerra y el hambre eran todas cuestiones que los fotógrafos enfrentaron con éxito. La fotografía es una pequeña voz pero es una importante, escribió una vez W. Eugene Smith.

El régimen asesino del rey Leopoldo en el Congo llegó a su fin cuando se mostraron diapositivas de trabajadores del caucho masacrados. La Declaración Universal de los Derechos Humanos no podría haber sido redactada en el apartamento de Eleanor Roosevelt en Washington DC si no fuera por el impacto de las imágenes del holocausto. Escaso alivio habría llegado a los desnutridos de Biafra si no fuera por el impacto de las fotografías de los cuales McCullin es uno de los más recordados.

El conocimiento de que los fotógrafos pueden hacer la diferencia en 2015 tanto como en 1951, es el impulso detrás de su trabajo. En 1999 Christiane Amanpour de CNN escribió de su tiempo en Bosnia: "Creo que los esfuerzos de los periodistas y fotógrafos por contar los hechos objetivos hacen una diferencia. La OTAN finalmente intervino y puso fin a la guerra en 1995. "

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Una mujer corre por la Avenida de los Francotiradores bajo la mira de tiradores serbios durante el sitio de Sarajevo en 1992. Foto: Tom Stoddart/Getty Images

 

James Nachtwey, otro veterano de los reportes sobre Bosnia, estaba empacando recientemente para un viaje para documentar la crisis de refugiados en Lesbos y en Croacia. "Lo que me permite superar los obstáculos emocionales inherentes a mi trabajo -me dijo- es la creencia de que cuando las personas se enfrentan a imágenes que evocan la compasión, van a seguir respondiendo, no importa lo cansadas, enojadas o frustradas que estén".  Como ahora sabemos, el cambio de David Cameron en la política de Gran Bretaña para aceptar refugiados sirios, se debió a la fotografía.

Es ingenuo pensar que la fotografía es igual de eficaz en todos los casos o que es una panacea para los males del mundo. Tiene muchas deficiencias y el trabajo del reportero gráfico nunca ha sido fácil. Larry Burrows, quien murió cubriendo la guerra de Vietnam, escribió de su angustia: "La historia es difícil de decir en imágenes. La gente es sencilla y trabajadora; soporta el dolor en silencio".

Las frustraciones de hoy son diferentes: un mundo controlado, la falta de acceso, la falta de dinero, la preocupación por la fotografía digital y el aumento del riesgo de secuestro (o peores). "Hay un precio que va de la mano con lo que hacemos", reconoce el fotógrafo João Silva, quien perdió las dos piernas por una mina terrestre en Kandahar, Afganistán. El peligro en el campo, sin embargo, se ve agravado con la crisis de las publicaciones.

La fotografía tiene un problema especial en un mundo editorial dominado por las palabras. Hay mucho talento por ahí, y sin embargo la mayor parte de las fotografías de los periódicos británicos son ilustrativas, predecibles y poco progresistas - a menudo añaden poco a lo que ya está en el texto. Una rápida revisión de periódicos recientes de gran formato mostró imágenes de dulces y una bebida azucarada para ilustrar un artículo sobre las bebidas azucaradas; el Papa besando bebés; la pancarta solitaria repitiendo el grito de guerra de "No bombardeen Siria" o "Fin a la austeridad ahora".

La fotografía es un lenguaje visual en evolución. El reportaje ofrece comedia, sátira y tragedia. ¿Por qué algunas fotografías de tranquilas escenas cotidianas son tan memorables? Sin embargo, al menos tres de nuestros periódicos nacionales al parecer no tienen equipo de fotógrafos de planta.

La semana pasada el fotógrafo documentalista y cineasta Anton Corbijn dijo que dejaba la fotografía profesional. En The Economist, en una melancólica pieza de la retrospectiva de Corbijn en Berlín, declaró: "La fotografía como una lenta forma de arte análogo está muerta". De hecho, la fotografía en película ha estado gozando de un renacimiento reciente con nuevos fabricantes que llegan al mercado.

Lo que ha cambiado en los últimos años es la funcionalidad y disponibilidad. Hoy en día, casi todo el mundo tiene una forma de tomar fotografías. Esa no es la cuestión. Los aficionados acoplándose a la fotografía deberían ser bienvenidos, no temidos. La crisis que enfrenta la foto a menudo se ha atribuido "al otro" (el mercado, los aficionados, periodistas con iPhones), no a su propia falta de propósito o imaginación.

Pero la fotografía ha sido adoptada, por ejemplo, en el relanzamiento de New York Times Magazine. La innovación y la inversión en la calidad todavía pueden ganar: al menos no encontrarás fotos de bebidas azucaradas. Nuevos medios de comunicación en línea e impresos tales como Vice - dirigidos a un público más joven - en realidad se han aprovechado del conservadurismo impasible en la gran prensa y caminan hacia otro lado para labrarse su propio nicho.

Hagamos lo que hagamos, al menos vamos a eliminar lo que la gente de televisión llama fondo de pantalla: el logotipo de NHS, el estetoscopio, el cajero automático para ilustrar una crisis de liquidez. No todas las imágenes valen más que mil palabras. Pero la fotografía es un arte importante. Como Eleanor Roosevelt propuso una vez: "El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños".

 

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Trabajador congoleño al que se le cortó la mano por trabajar muy despacio en las plantaciones de caucho. Foto: Sociedad Anti-Esclavismo/BBC

 

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El fotógrafo de AP, Henri Huet (izquierda), y Larry Burrows de la revista Life, en febrero de 1971 en la frontera Vietnam-Laos. Ambos murieron junto a otras dos personas cuando el helicóptero en el que viajaban fue derribado. AP Photo

 

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Un miembro del grupo neo nazi Movimiento de Resistencia Afrikaner pide por su vida antes de recibir un disparo en la cabeza por un soldado en Boputhatswana,1994. Foto: Kevin Carter/Reuters

 

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El jefe de la policía de Vietnam del Sur, Nguyen Ngoc Loan ejecuta a un oficial del Viet Cong en Saigón, Vietnam en 1968. Foto: Eddie Adams/AP

 

Tomado de The Guardian: In a world of words, pictures still matter.

 

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Así fue el futuro en 1996 ¿Está muerto el fotoperiodismo?

En 1996, David Schonauer, Carol Squiers y Jean Jacques Naudet se encargaron de editar un número dedicado a la séptima edición de Visa pour l’Image para la ya desaparecida revista American Photo. Entrevistaron a 40 protagonistas del campo en ese entonces para el especial que se llamó ¿Está muerto el fotoperiodismo?

De las respuestas se extraen hilos comunes: la preocupación por la comercialización y la necesidad de abrir el mercado, la tecnología y el lenguaje  personal. Cuando hablan los dueños y accionistas, enfatizan o se orientan a los costos; hay puntos de vista pesimistas, pocos pero los hay de análisis. A la vuelta de las opiniones algunos aspectos son repetitivos. Las predicciones ahora tienen otra cara. Pueden verse con curiosidad y sorpresa a la luz del desarrollo, la evolución, los hechos confirmados y las mismas dudas.

William S. Burroughs, por Volker Hinz.

William S. Burroughs, por Volker Hinz.

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