Documental Tierra de cárteles, un año con las autodefensas en Michoacán

A lo largo de poco más de un año Matthew Heineman siguió a dos movimientos de autodefensas, uno a cada lado del Río Bravo. El resultado, un documental de 98  minutos, que se centra en dos personajes, el líder de las autodefensas, el médico José Manuel Mireles, y por otra parte, a Tim Nailer Foley, jefe de la organización cazamigrantes, Arizona Border Recon.

Tierra de cárteles, una coproducción México-EUA,  fue premiada con el reconocimiento por Mejor Dirección y Fotografía en el pasado Festival de Sundance. En la producción ejecutiva colabora Kathryn Bigelow, veterana directora de cintas como The Hurt Locker, y también ganadora de dos premios Óscar.

Aunque se centra principalmente en el seguimiento a las autodefensas en Michoacán, el contrapunto con la labor de los vigilantes en la frontera de Arizona puede resultar un poco confuso al forzar conclusiones que relacionen a ambos grupos a pesar de que la naturaleza y contexto de cada uno sea muy diferente.

“Pensé que sería sencillo relatar una historia sobre estas personas, pero con el tiempo descubrí que las líneas divisorias entre el bien y el mal, en algún momento, no eran claras”, dijo Heineman durante la presentación para la prensa.

Tras su estreno, la crítica de Salvador Franco para el diario Excélsior, dice:

Heineman, con el aval de Mireles, logra meterse en las entrañas de esta organización para atestiguar su formación, sus métodos poco ortodoxos y también sus abusos, sus excesos y, tiempo después, su propia extinción a manos de la Policía Federal, que las integró como Fuerzas Rurales reguladas por el Estado.

La violencia de las imágenes en la pantalla hace que el espectador voltee la cabeza para evitarlas, pero lo que no se puede evitar es compartir el dolor de cientos de personas que le gritan al Ejército que si a ellos les hubiera pasado lo mismo, en vez de detenerlos se unirían a su lucha.

Tiera de cárteles es una película valiente, vibrante, sorprendente y dolorosa, con un peso que le ganará un lugar no solamente en la historia de la cinematografía, sino también en la de nuestro herido país.

Sobre el paralelismo entre los ex militares vigilantes de la frontera y el movimiento de autodefensas, el realizador explica a La Jornada: “Tanto Nailer como Mireles tienen 55 años. Los dos están convencidos de que el gobierno les ha fallado. Los dos toman la ley en sus manos para pelear por lo que creen. Pero sus circunstancias son diferentes…En realidad no creo que haya un paralelismo tajante. No son imágenes espejo comparables. Pero sí creo que el documental es oportuno, porque no tiene temporalidad. El objetivo era mostrar lo que motiva a las personas a levantarse en armas. El hecho es que a veces existen buenas intenciones, pero al final nunca sabes quiénes forman a esos grupos”.

Para Forbes, Heineman respondió:

¿Quién es el Doctor Mireles?

El doctor Mireles es un cirujano de un pequeño pueblo de Michoacán, es uno de los líderes de las autodefensas. Él, como muchas otras personas, por muchos años vivió con el miedo y el control de los narcotraficantes, vive en una sociedad donde cree, junto a muchas otras personas, que no hay instituciones de gobierno. Hay un estado fallido, incluso teniendo instituciones de gobierno no son efectivas o están directamente trabajando con los cárteles.

Los dos casos de autodefensas que presentas, ¿son legítimos?

Creo que esa es una pregunta que continuamente me hago. ¿Qué haría? ¿Qué haría si mi hermana fuera violada por un cártel? Si estuviera en la misma situación, ¿tomaría un arma? ¿Combatiría la violencia con violencia? ¿Es justo? ¿Es correcto? ¿Son sustentables los vigilantes? Son cuestiones en las que constantemente reflexionaba y preguntaba. La película evoca esas mismas preguntas… ¿tú qué harías?

El pasado 27 de junio, Mireles cumplió un año en una prisión de máxima seguridad de Hermosillo, Sonora. A pesar de que había circulado la versión de que se acercaba su liberación, el 21 de julio se le ratificó el acto de formal prisión. Activistas y otros personajes públicos han acusado persecución del gobierno en su contra. Además de encontrarse preso en un centro separado de su grupo de abogados y familiares, el líder social ha presentado complicaciones de su estado de salud (por padecimiento de diabetes) debido a la falta de alimentos y medicinas.

Revista Proceso: Tierra de cárteles, colusión de policías rurales y el narco en Michoacán

En el Instituto Francés de América Latina, donde se proyectó el documental, se le preguntó a Heineman cómo logró las escenas de los productores de metanfetaminas y que uno de ellos mostrara el uniforme de la Fuerza Rural, la cual fue presentada el 10 de mayo de 2014 por el entonces comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes.

El realizador narra: “Para mí filmar el laboratorio de metanfetaminas era una parte importante de la historia porque a los cárteles esta droga es la que más dinero les deja, y casi toda se consume en Estados Unidos. Llega de México, específicamente de Michoacán. Estuvimos preguntándole a muchas personas y a muchos contactos que tenemos, ¿cómo lograr entrar a un laboratorio?

“Finalmente es una de las filmaciones de las últimas escenas, cuando todo estaba saliendo mal (se había descompuesto el coche), recibimos una llamada para citarnos en la plaza del pueblo a las 18 horas, y de ahí nos llevaron a uno de sus laboratorios, y esa escena del final es una de las más importantes de la película junto con la escena del inicio”.

–¿Cómo consiguió cuestionar a los “cocineros” y que uno de ellos se dejara filmar con el uniforme de la Fuerza Rural?

–No voy a responder esa pegunta por motivos de seguridad…

–¿Qué opina de que esa persona tenga el uniforme en esas imágenes?

–De alguna manera es eso, el ciclo continúa. Al estar en un operativo para filmar daba miedo porque no sabías si eran parte de los buenos o de los malos. Al final como que todo se mezclaba, no había líneas claras entre el bien y el mal. Entre el gobierno tratando de controlar o los cárteles produciendo drogas y esta gente (las autodefensas) luchando en contra de los cárteles. Al final todo se mezcló.

–¿Cree que esas escenas del policía rural-narco incomoden a las autoridades mexicanas?

–Es una película que puede incomodar a muchas personas. Yo como periodista y como cineasta siento la obligación de mostrar no sólo lo bueno, también lo malo, todo lo que sucedió, la tortura de las autodefensas, los enfrentamientos de las autodefensas con Los Caballeros Templarios, como lo documento. Para mí, es una obligación mostrar lo que estoy viendo, lo que pasa, aunque incomode.

–Se pone en huelga de hambre Mireles Valverde, a pesar de su mal estado de salud por la diabetes, una lesión en la columna y una cirugía programada. Además, el también fundador de las autodefensas, Hipólito Mora y el sacerdote Alejandro Solalinde se unirán al ayuno del doctor. ¿Qué opina de que su documental se exhiba en los cines en estos momentos?

–Lo que eran las autodefensas en Michoacán y los que son los autodefensas en Arizona, son completamente distintos. Cuando empecé la película pensé que eran personas con camisetas blancas luchando contra personas con camisetas negras, que era una historia muy sencilla, pero conforme fui avanzando, se fue difuminando esta línea entre el bien y el mal.

“Deseaba sacar esta historia de los encabezados de los periódicos y realmente aterrizarla, como en una especie de trabajo de campo. No soy un reportero de guerra, nunca había estado en esas situaciones, pero de pronto me encontré en medio de un laboratorio de metanfetamina, en un lugar de tortura y entre enfrentamientos con balazos, como en medio de una guerra. Repito, mi finalidad era sacar los encabezados y aterrizarlos al elemento humano”.

–¿Cuál fue la meta de sacar esos encabezados hacia la pantalla grande?

–Es muy fácil hablar estando fuera de algo, entonces mi intención era ir a Michoacán y experimentar lo que estaba pasando de primera mano, sobre todo ver cómo era vivir en una sociedad en la que han fallado las instituciones gubernamentales, instancias que en principio deberían proteger a los ciudadanos, pero no sólo no cumplen con ese deber, sino que incluso están en colaboración con los cárteles. A partir de ahí nació el movimiento de las autodefensas. Lo que me interesaba era saber ¿qué pasa cuando fallan las instituciones? ¿qué pasa con la gente cuando el gobierno no está cumpliendo con ese deber? ¿qué pasa cuando la gente toma la ley por su propia mano?

–¿Cuál es su visión al comprobar que las instituciones no protegen al pueblo?

–Me parece muy complicado responder la pregunta. En su apogeo, las autodefensas de Michoacán contaban con 20 mil personas con armas y que tomaron la ley por su propia mano. ¿Cómo es posible controlar o detener a personas que tengan otras intenciones dentro de ese movimiento que opera fuera de la ley? Existe otra interrogante: ¿El poder inevitablemente corrompe cuando se actúa fuera de un marco legal?

“Vemos en el documental que si no cumplen las instituciones, se crea un vacío de poder y alguien finalmente debe llenarlo y alguien sigue ‘cocinando’ las metanfetaminas para continuar el negocio. Vemos que personas dentro de las autodefensas poseían otras intenciones, conciben que se repita todo este ciclo que es finalmente lo que se comprueba al final de la película”.

Heineman ofrece en el largometraje unas escenas desgarradoras de un sepelio de 15 personas en Michoacán, asesinadas en una limonera el 26 de agosto de 2013. De esos, 13 eran de una sola familia, desde un bebé de tres meses hasta un señor de 60 años. Los otros dos apenas habían llegado allí a trabajar.

Una señora con lágrimas en los ojos charla pausado:

“Víctor Rivera Cortés, Alicia Torres Marín, su hijo Evaristo. La hija de mi hermano Jaime Rivera, Diana Lizbeth Jaimes Rivera, de 18 años de edad, y su esposo se llamaba Abelino. Su bebé Jorge Luis, Jorgito. María de Jesús, de seis años de edad. Felipe Casares Marín, tío de Alicia, de 60 años. El bebé de tres meses era Cruz Rivera Loya”.

“Todas las víctimas cortaban limón. Se fueron a vivir a las parcelas. Sabemos que el patrón tenía que pagar un dinero a los Caballeros Templarios y creo que no lo pagó, y se vengaron con ellos. Que eran inocentes: jóvenes, niños, y a los bebés los agarraban de sus piecitos y les pegaban contra una piedra. Los aventaron al pozo. Yo quisiera que el gobierno dijera ‘éste fue’, pero no… Eso es lo que hay en Michoacán. Que ya quiere uno hacer justicia”.

En otra escena, Mireles Valverde, en su rancho, muestra por celular una foto de tres cabezas humanas.

“A todos los sobrevivientes ya nos mataron a alguien, nos secuestraron a alguien y violaron a alguien. Llegó el momento en el que nosotros decidimos nuestra forma de morir, no morir amarrados como animalitos y descuartizados, como lo han hecho durante más de 12 años. Decidimos que la mejor forma de morir para nosotros era luchando”.

 

 

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Con información de Proceso, La Jornada, Excélsior y Forbes.

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