Documentales sobre periodismo en México

Después de la fuga de Joaquín Guzmán Loera, la derrota ronda la cabeza del sistema político mexicano en el tema de la guerra contra el narcotráfico. Por complicidad, negligencia y ambos, el Estado no puede ocultar que falló en los tres niveles de gobierno y en sus estructuras para mantenerlo preso.

No solo en eso sino incluidas las otras expresiones y consecuencias que la corrupción ha impuesto al país en el presente y pasado reciente. Un rasgo de esta convivencia no sana que hemos estado ignorando y no ha sido medido ni fincado en responsabilidades es el retroceso educativo que la conciencia del país acumula desde el 2006 por la violencia de ambos bandos en las calles.

Tres casos llaman nuestra atención al preparar esta publicación: el intento de homicidio en contra de un joven de 16 años que fue secuestrado, golpeado y enterrado vivo por otros jóvenes en un tramo de la carretera Puerto Peñasco-Sonoyta en Sonora; la muerte de un niño de 6 años a manos de otros cinco menores de edad que argumentaron estar “jugando al secuestro” en Aquiles Serdán, Chihuahua; y el intento de violación de dos niños de 7 años sobre una compañera de clases, en Tamaulipas. Los tres estados fronterizos son territorio dominado o en disputa por cárteles de la droga.

Y si la relación sociedad y gobierno no es satisfactoria aun en materia básica de seguridad pública, más lejos está el tiempo de llegar a una estructura derivada de atención psicológica a familiares y víctimas, comunitaria, municipal o regional. Sin embargo el reconocimiento importa para discutir y buscar soluciones efectivas, incluida la educación como una cara más de la convivencia social.

Mientras la estrategia oficial fue minimizar la presencia sustancial del crimen organizado y lo encubría en el discurso mediático fragmentado, niños y jóvenes que ahora alcanzan hasta 24 años, se formaron los últimos 8 años percibiendo el clima de violencia como parte del entorno cotidiano.

Desde la mirada documental, algunas vistas se han realizado a la ilegalidad en México. En este momento, reducir el espectro nada más al narcotráfico sería injusto con los protagonistas que  operan en las esferas de la política, las corporaciones, el ejército, el sistema penal y la clase empresarial mexicana. Se lo han ganado a pulso.

Aquí un repaso para ampliar el panorama. Lo siguiente será vincular la información con las alternativas.

Los demonios del Edén (2007)

Documental sobre el caso de Lydia Cacho Ribeiro, el abuso de poder y la corrupción en México, el cual intentó hacer callar a la periodista y autora del libro Los Demonios del Edén. En el libro, Lydia muestra el poder que protege a la pornografía infantil, caso de Jean Succar Kuri,  propietario de los negocios Coral Reef, Villas Solymar, acusado de comandar  una red de prostitución y pornografía infantil con ramificaciones en Los Ángeles, California. En este mismo libro se menciona la participación en la red de Kamel Nacif Borge,  empresario textilero de origen libanés (igual que Succar Kuri) conocido como El Rey de la Mezclilla, quien demandó a  Cacho por difamación cuando la periodista encontró pruebas de su intervención en esa red.

Silencio Forzado (2012)

Producido por Artículo 19 junto al Informe sobre ataques contra la libertad de expresión, el documental de 24 minutos fue producido en 2012. Durante el 2011 se presentaron en México 172 agresiones relacionadas con el ejercicio de la libertad de prensa. La ficha técnica de las personas involucradas en la realización permanece anónima por motivos de seguridad.

Reportero (2012)

Documental dirigido y producido por Bernardo Ruiz, quien relata la historia del semanario Zeta, dirigido por el apreciado periodista Jesus Blancornelas.

Hasta la realización del documental, más de 45 periodistas habían sido asesinados o desaparecido en México entre 2006 y 2012, cuando el ex presidente Felipe Calderón llegó al poder se lanzó contra cárteles de la droga y grupos del crimen organizado.

Con “Reportero”, el cineasta lleva a la pantalla la historia del "Zeta", publicación que circula desde abril de 1980 en Tijuana, a través de la mirada de Sergio Haro Cordero, periodista, fotógrafo y uno de los fundadores del semanario con casi tres décadas en la profesión.

Ni vivos ni muertos (2014)

“Desaparición forzada delito internacional, México no los castiga por pura complicidad”, canta un trío guerrerense al estilo del narcocorrido durante el tráiler del documental Ni vivos ni muertos presentado por el periodista italiano, Federico Mastrogiovanni, y el cineasta Luis Ramírez.

“Hoy más que nunca cobra relevancia el tema de la desaparición forzada por lo sucedido a los 43 normalistas de Ayotzinapa en el municipio de Iguala, Guerrero. Hay muchas zonas de México como Iguala que están oscuras y olvidadas”, dijo Mastrogiovanni.

Ni vivos ni muertos. La desaparición forzada como estrategia de terror en México es una obra escrita por Federico Mastrogiovanni, cuya duración es de una hora con 36 minutos y producida por Coconut Films.

La tesis principal de la investigación es que “la desaparición forzada consiste en un delito donde está implicado el Estado –por omisión o acción directa-, con el propósito, entre otros, de crear terror y aniquilar a los movimientos de disidencia y protesta social”. ”Nadie debería ser llamado al engaño: la desaparición forzada no es un acontecimiento casual, sino que constituye una verdadera estrategia de terror, a lo largo de todo el territorio, que es funcional al Estado, a través de la cual se benefician a las instituciones corrompidas, a la delincuencia organizada e incluso a corporaciones trasnacionales”.

Ramírez Guzmán –egresado de la Scuola Nazionale di Cinema Indipendente- señaló que la película sería distribuida de modo “pirata” con el fin de que llegue a más público y, de este modo, se tome consciencia de un problema que no es menor, pues a ocho años de que se desató con Felipe Calderón van más de 30 mil personas en calidad de desaparecidas.

Ambos coincidieron que con este documental buscaron “entender e interpretar” la desaparición forzada en México desde 2011; la investigación tardó tres años y  cuenta con alrededor de 15 testimonios.

 

Soy el número 16 (2015)

"Soy el número 16" es un cortometraje documental animado donde el narrador cuenta la historia de represión y censura que vivió por hacer su trabajo en Casas Grandes, Chihuahua, en medio de una guerra creada por el gobierno contra los narcotraficantes, muchas veces organizados con las mismas autoridades.

El documental fue filmado con un Iphone mezclando técnicas de animación y los talentos de los caricaturistas Noé Lynn, Lú Soriano y Rafael Pineda, "Rapé". El guión y la edición es de Leopoldo Hernández basado en la narración de Luis Cardona, periodista desplazado por la violencia. La producción, dirección e idea es de Rafael Pineda, "Rapé", con el apoyo de Periodistas de a Pie, el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, así como de la Unión Europea.

 

 

Otros:

Documental 'Tierra de cárteles', un año con las autodefensas en Michoacán

Apunta y dispara (fotoperiodistas en Jalisco)

Presunto Culpable (2011)

¿Es el Chapo? (2014)

La leyenda del Chapo (2014)

Narcocultura (2013)

 

 

Relacionado:

Informe 2011: IFEX

Blog Los demonios del Edén

Más: www.periodistasdeapie.org

Proceso: ¿Es el Chapo?

Aristegui: estrenan el documental 'La leyenda del Chapo'

Ni vivos ni muertos, como Iguala hay más zonas olvidadas en México

Narcocultura

De Alfredo Jiménez Mota a Rubén Espinosa: crimen y omisión organizada contra la prensa

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