Dos meses y la contaminación del río Sonora persiste por omisiones del gobierno

El 6 de agosto de 2014 se registró el que ha sido reconocido como el mayor desastre ambiental en la historia de México. Ese día la mina  Buenavista del Cobre de Grupo México que opera en el municipio de Cananea derramó 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado sobre el cauce de los ríos Bacanuchi y Sonora. No obstante la magnitud del desastre, la compañía reportó el hecho hasta el día siguiente. Luego, 24 horas más tarde, el 8 de agosto, las autoridades estatales emitieron la alerta sobre el consumo y uso del agua en la región.

Una dilación más larga se presentó durante las siguientes tres semanas, cuando el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, informó a través de un boletín que iniciaban los trabajos de limpieza a cargo de un grupo formado en número entre 800 y 900 personas, esto fue el 27 de agosto. Días después, el lunes 1 de septiembre, Grupo México también dio a conocer que 1200 personas a cargo de nueve empresas especializadas, realizaban las labores.

Desde el 14 de agosto se reportaba ya que el agua contaminada había llegado a la presa “El Molinito”, de Hermosillo. La cifra es de 22 mil afectados en la ribera del río, además, 800 mil habitantes en Hermosillo, la capital del estado, podrían verse afectados. 270 kilómetros de recorrido total del agua.

El 5 de septiembre se dieron a conocer imágenes y testimonios de los trabajadores encargados de la limpieza en los que se daba a conocer que las labores se realizaban sin los procedimientos adecuados, sin medición y sin que los integrantes de las cuadrillas tuvieran conocimiento del material que estaban retirando, así como de los cuidados y precauciones para su manejo.

De acuerdo a versiones consignadas, quienes realizaban la limpieza dijeron que la labor se realizaba “a ojo”.

¿Y qué tanto se va hacia abajo, qué tan profundo?

Lo más que tiene son como 20 centímetros. Lo más que hemos escarbado nosotros.

¿Y cómo lo reconocen? ¿A "ojo"?

Sí, lo que pasa es que donde se regó el material, se ve por encima, nomás se le escarba tantito con la pala y ahí mismo se ve dónde está el material, si está bien metido hasta dentro son 5 o 10 centímetros.

¿Qué se ve? ¿El color?

El color.

 

 

***

Durante un recorrido realizado el 6 de octubre por la zona del río, se confirma aún la existencia de rastros visibles de la contaminación a la altura del poblado de Sinoquipe. La confirmación es pertinente en relación a las declaraciones de Grupo México en las que se afirma que la meta de limpiar el área afectada concluirá este mismo mes. ¿Por qué es importante enfatizar el plazo que GM ha planteado? Porque el método de limpieza en origen es muy falible, desde la técnica y el personal que se ha contratado. En perspectiva, las ganancias de GM por la extracción de cobre en Cananea, el daño al estado de Sonora y los recursos que se han destinado a la contención y reparación del medio ambiente hasta este momento, están fuera de proporción.

En la tercera semana después del derrame, en Arizpe se había convocado a jóvenes de 20 años para participar en las labores, en general personas de las comunidades adscritas al programa de empleo temporal, mujeres y adultos mayores inclidos. Sumado a la incertidumbre existente en la población, entre la desorientación (agudizada con el fideicomiso) el gobierno confunde a conveniencia la necesidad de atención (real, concreta e inmediata) con la demagogia y los paliativos.

La revisión de la ruta verifica que el río presenta una corriente considerable por la actual temporada de lluvias en Sonora, desde Ures hasta la mencionada comunidad de Sinoquipe. También es importante mencionar que la crecida del río se mantiene constante hace tres semanas desde las lluvias provocadas en la región por el huracán Odile que marcó alerta naranja para 55 municipios de Sonora en la semana del 16 de septiembre.

Contaminación del río Sonora. Foto: Alonso Castillo-www.numerof.org

Contaminación del río Sonora. Foto: Alonso Castillo - www.numerof.org

Al 6 de octubre se cuentan 21 días de las precipitaciones que por su intensidad causaron suspensión de clases en 34 municipios y el llamado a la población a no salir de sus casas. A pesar de esa corriente que corrió de lado a lado del río, tanto la tierra como el agua y piedras a la orilla del cauce en ese punto siguen presentando el color naranja que llamó la atención al derrame en agosto. No con la misma intensidad pero el color sigue ahí, permanece o se esparce aunque Grupo México sostiene que la limpieza termina este mes. Como referencia, a la crecida de esas lluvias se le atribuyó la destrucción de la presa de Padrés (y sus cuatro millones de metros cúbicos de embalse que se sumaron también al volumen  del río) pero no logró borrar la marca del corrimiento de los metales.

Del origen de la contaminación en Cananea hasta Sinoquipe se cubre una distancia de 137 kilómetros, y sigue fluyendo. De Sinoquipe a Hermosillo son 190 kilómetros por carretera. A ojo, como se ha realizado el retiro de los químicos derramados, una medida viable de verificación es la incorporación de ciudadanos para comprobar las acciones cuando los gobiernos estatal y federal han actuado tarde, con omisiones, contradicciones y sin transparencia. La dimensión del problema y sus impactos en la salud, el deterioro ambiental, la modificación de las economías regionales y familiares, los ciclos de cultivo, las tendencias de migración del campo a las ciudades, entre otras consecuencias en el corto, mediano y largo plazo, exigen la supervisión ciudadana.

Al momento, cuando se cumplen dos meses del derrame, la remediación del daño a los ríos de Sonora no ha incluido el manejo de metales pesados como cadmio, cianuro, manganeso, níquel cromo y mercurio depositados en los sedimentos, los cuales no se perciben a la vista, a diferencia del cobre responsable de la coloración en el agua. Mientras el rastro visible del sulfato de cobre puede diluirse por volumen de agua, los metales permanecen en la tierra y son bioacumulables en el organismo, así que su impacto en la salud se manifestará a largo plazo.

Lo dijo hace un mes Martín Peña,  presidente de la Asociación de Usuarios de la Unidad de Riego de Banámichi, y en días pasados el secretario de ese ayuntamiento confirmó que las decisiones de la Comisión Nacional y Estatal del Agua, por ejemplo los dictámenes de liberación de pozos, se basan en instrucciones verbales sin que se registre documentación oficial, al menos en ese municipio.

Por ahora, ocho de 22 pozos que Cofepris recién declaró libres de metales pesados en Baviácora, San Felipe de Jesús, Huépac y Banámichi, permanecen bloqueados por los pobladores, quienes sostienen estos fueron saturados por las aguas del río Sonora y las crecidas por las lluvias de Odile.

Situación similar se presentó con la asignación de apoyos en Aconchi: sólo 2 de 106 personas de la lista de beneficiados pertenecían al municipio pero la aclaración del alcalde Pedro Armando Lugo al comisionado del gobierno federal, Alfonso Navarrete, no fue tomada en cuenta y  los recursos igual se entregaron a productores desconocidos en la región del río.

Contaminación del río Sonora. Foto: Alonso Castillo - www.numerof.org

Contaminación del río Sonora. Foto: Alonso Castillo - www.numerof.org

Fotos: Alonso Castillo.

Más información: Proceso - Alistan demanda contra GM sonorenses afectados por derrame tóxico.

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