Estadio Héctor Espino, el último capítulo del Coloso del Choyal. El histórico estadio Héctor Espino fue inaugurado el 4 de octubre de 1972 originalmente  con el nombre “El Coloso del Choyal”, barrio popular en el que se ubica el edificio en el sector noroeste de la ciudad. Durante 41 años fue la casa del equipo local, los Naranjeros de Hermosillo, máximo ganador de la Liga Mexicana del Pacífico con 18 campeonatos en total, incluida una Serie del Caribe en el año de 1976 cuando se convirtieron en el primer equipo de México en conquistar ese título.

Ese año también obtuvo su actual nombre en honor al jonronero y mejor bateador mexicano de todos los tiempos, Héctor Espino González, quien jugó por 24 años con el equipo, de 1960 a 1984. Espino murió el 7 de septiembre de 1997 a los 58 años de edad dejando su legado y marcas en el campo de juego.

El estadio Héctor Espino fue sede de 6 Series del Caribe, la primera de ellas en 1974, posteriormente en 1976, 1982, 1987, 1992 y 1997. El último partido profesional en él se jugó el domingo 6 de enero de 2013 durante la ronda de play offs entre Naranjeros de Hermosillo y los Tomateros de Culiacán. Los Naranjeros perdieron en su despedida con marcador de 7 carreras por 2. Al quedar eliminados de la temporada, se cerró el último capítulo del inmueble, y con él, más de cuatro décadas de historias y vivencias de sus aficionados.

Héctor Espino: El máximo jonronero en la historia del béisbol profesional, una leyenda en el camino

En septiembre del 2012 el venezolano Juan Vené escribió para el Huffington Post que a la llegada de Héctor Espino a tierras sonorenses en 1960,  el pelotero se equivocó de ciudad y por esa razón vistió durante tres juegos el uniforme de los Yaquis de Ciudad Obregón, equipo con el que pegó su primer jonrón en la Liga Mexicana del Pacífico.

Al cumplirse un año del último capítulo del estadio Héctor Espino y para recordar al legendario jugador, reproducimos el texto acompañado de una serie fotográfica realizada en diciembre del 2012 y enero del 2013 durante la serie contra Águilas de Mexicali y Tomateros de Culiacán respectivamente.

Una pinta a lápiz en los muros de la bodega del Estadio Héctor Espino recuerda la fecha del asesinato del candidato a la presidencia de México, Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994, uno de los acontecimientos más impactantes en la historia reciente del país.

 

Aficionados del equipo Naranjeros de Hermosillo se toman fotografías en los pasillos del estadio Héctor Espino durante el último juego de la temporada 2012-2013. Foto: Alonso Castillo.

 

Entrada al último juego a realizarse en el estadio Héctor Espino, 6 de enero de 2013. Foto: Alonso Castillo.

 

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Encargados del mantenimiento del campo realizan los preparativos previos al inicio del juego Hermosillo-Mexicali. Hermosillo, Sonora. Foto: Alonso Castillo.

 

Obregón es un precioso pedazo del beisbolerísimo Estado de Sonora. Y fue escenario de una de esas leyendas del camino, creadas por la verdad de la historia, pero que suenan más asombrosas que la más descabellada de las fantasías.

“Sí, claro que eso es cierto” fue la respuesta de tres personas de Obregón consultadas, quienes tienen el hecho en sus recuerdos o lo han conocido de boca a boca a través de los tiempos.

“Yo no estaba aquí aún - me dijo quien fuera gerente general de los Yaquis, el equipo de esa ciudad, Luis Carlos Joffroy- pero lo que he oído siempre es esa versión. Es lo que se tiene por cierto".

El caso fue protagonizado por Héctor Espino, conocido como el 'Babe Ruth de México' por la facilidad que siempre exhibió para sacar la pelota de los estadios.

Corría el año de 1960, cuando la Liga Mexicana del Pacífico comenzaba su actividad. Entre tanto, en uno de esos cansados trenes de rodar lento, de esos que paraban en cuanta estación veían al paso, viajaba desde Chihuahua un jovencito con sueños, con muchos deseos de ser estrella del beisbol. A los 20 años de edad, era su primera experiencia en un viaje de tantas horas. Su carácter introvertido, callado, le hizo aún más pesado el recorrido. La máquina y su ristra de vagones se detenían una y otra vez para dejar y para recoger pasajeros, y para que las calderas tomaran agua: Estación San Juanito, Estación Creel, Samachic, La Bufa, San Ignacio, La Fuente, San Blas, Los Mochis, Huatabampo, Navojoa, Obregón.

El muchacho, Héctor Espino, tenía pasaje para unas 10 paradas más, hasta Hermosillo, donde lo esperaban los Naranjeros con su primer contrato para jugar beisbol profesional. Pero en la escala de Obregón, todavía a más de 270 kilómetros de su destino, creyó haber llegado. Se confundió, quizá por el cansancio y el aburrimiento, quizá simplemente por su ingenuidad e ignorancia. Y descendió al andén con su vieja y destartalada maleta que un amigo le había prestado. Haciendo un gran esfuerzo para vencer la timidez, preguntó cómo llegar al estadio de beisbol.

“Es que soy pelotero, ¿ve usted? y vengo a jugar con el club de aquí” se explicó.

Un fanático entusiasmado le ofreció acompañarlo hasta las oficinas del club. Y lo llevó.

“¿Quién eres, cómo te llamas?” le preguntaron los ejecutivos del equipo muy extrañados porque no esperaban a ningún jugador nuevo. Pero llamó la atención que viniera desde Chihuahua y también por su juventud y por su aparente fortaleza. Además, necesitaban peloteros. “Está bien, jovencito, te vamos a firmar”.

“Al día siguiente ya estaba Héctor uniformado y en el line-up” contó Miguel 'Pilo' Gaspar, quien durante más de tres décadas fue compañero de habitación de Espino, por lo que conoce mejor que nadie su vida.

Agregó Pilo: “Y esa misma noche sacó su primer jonrón en esta Liga. Pero claro, entre tanto, en Hermosillo estaban de lo más angustiados porque no les llegaba el muchacho. Y comenzaron a averiguar hasta que lo encontraron, después que ya había aparecido en tres juegos con el equipo de Obregón. Se lo trajeron inmediatamente a Hermosillo, por supuesto”.

Hoy día como es de suponer, con la buena organización y los controles de peloteros de la Liga Mexicana del Pacífico, los draft y otros pormenores, ésto no ocurriría. Pero estamos hablando de hace 52 años.

“Imagínate que una vez, siendo yo gerente general de los Ostioneros de Guaymas” -recordó Joffroy- me llegó un pelotero de Estados Unidos  a quien yo mismo fui a esperar en el aeropuerto de Hermosillo y me lo llevé a Guaymas (a unos 125 kilómetros). Pues cuál no sería mi sorpresa al día siguiente al comprobar que ese no era mi pelotero. Había cargado con uno de los Naranjeros y la persona que fue a esperarlo se llevó al mío... claro que igualmente por equivocación”.

Después de aquel jonrón inicial con los Yaquis, Héctor disparó nueve más con los Naranjeros y fue el líder de la temporada 60-61. El primero de siete campeonatos de la especialidad que ganó allí, incluidos los 26 de su mejor temporada, 1972-´73. En total, dejó el record de 310 cuadrangulares, promedio al bate de 330 y mil 120 carreras impulsadas. Dos años después de aquel histórico viaje en el tren Chihuahua-Hermosillo, debutó Espino con los Sultanes de Monterrey en la otra liga, la Mexicana (AAA) de Verano. Y tuvo totales de 453 jonrones, promedio de 335 y mil 573 impulsadas en dos mil 388 juegos de 23 temporadas entre 1962 y 1984.

Una tarde, en Monterrey precisamente, le consulté a Héctor si era verdad esta historia, me respondió: “Sí, fue cierto. Me di cuenta de que estaba en otra ciudad diferente a Hermosillo cuando me uniformé. Pero ya era tarde. Tuve que jugar. Qué tonto era yo cuando chamaco, ¿verdad?”. En tales circunstancias y en aquella época quizá también habrían sido tontos Vinicio Castilla y Babe Ruth y Josh Hámilton, Miguel Cabrera... y yo.

Los 881 jonrones de Héctor Espino

Héctor Espino ha sido el de más jonrones en la historia del beisbol profesional, inclusive por encima de los 868 de Sadaharu Oh en la máxima categoría de Japón y dos más en las menores de aquel país, para 870. Barry Bonds, alcanzó 762 en las Mayores y 20 en las menores: 782; Hank Aaron, 755 en Grandes Ligas, más 31 en las menores: 786; Babe Ruth, 714 en Grandes Ligas, más uno en las menores: 715.

Héctor Espino: 453 en la Liga Mexicana (AAA) de Verano; 310 en la Liga Mexicana del Pacífico; 115 en la Liga Mexicana Central; y tres en Jacksonville: 881. El record en la LMV lo tiene Nelson Barrera, 455. Héctor es segundo. En la LMP sí encabeza el pelotón Héctor con sus 310. En la Liga Mexicana Central, en la cual se hizo profesional, jugó Espino en 1959, 1960 y 1961 con el equipo de San Luis Potosí.

Equipo Naranjeros de Hermosillo entonan por última vez el Himno Nacional en el estadio Héctor Espino previo al encuentro del 6 de enero del 2013 que sostuvieron ante Tomateros de Culiacán. Foto: Alonso Castillo.

 

Aficionados en gradas del jardín derecho. Foto: Alonso Castillo.

 

Vista panorámica del campo de juego durante el encuentro de los Naranjeros de Hermosillo ante Tomateros de Culiacán. 6 de enero de 2013. Foto: Alonso Castillo.

 

Gradas del jardín derecho. Foto: Alonso Castillo.

 

Últimas entradas del juego realizado el 6 de enero de 2013 en el estadio Héctor Espino. Foto: Alonso Castillo.

 

Últimas entradas del juego realizado el 6 de enero de 2013 en el estadio Héctor Espino. Foto: Alonso Castillo.

 

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Pizarra en la séptima entrada. Foto: Alonso Castillo.

 

Vista de las cabinas de prensa al desalojar el estadio Héctor Espino el 6 de enero de 2013. Foto: Alonso Castillo.

Vista de las cabinas de prensa al desalojar el estadio Héctor Espino el 6 de enero de 2013. Foto: Alonso Castillo.

 

Después de 41 años de su inauguración en 1972, aficionados saltan al campo de juego y recolectan arena del montículo al terminar el último juego de la temporada 2012-2013 en el estadio Héctor Espino. Foto: Alonso Castillo.

 

Estadio Héctor Espino. Foto: Alonso Castillo.

Juan Vené. Reportero hace 65 años. Desde octubre de 1960 se dedica al beisbol. Ha escrito 19 libros, 17 sobre béisbol, una novela y una serie de cuentos. Tiene en preparación cuatro tomos sobre la historia del béisbol. Trabajó como narrador radial, de televisión y como reportero en 45 Series Mundiales consecutivas, hasta la del 2005. Es miembro de todas las organizaciones periodísticas de la especialidad en México, Venezuela y Estados Unidos, incluso la Major Leaguer Baseball Writers Associación of América. Es el único hispanoamericano que vota para el Hall de la Fama de Cooperstown.

Tomado del Huffington Post.

Texto recomendado: A 74 años del nacimiento de Héctor Espino: “El Superman de Chihuahua” sigue siendo el mejor beisbolista mexicano", Sinembargo.mx, Junio 6 de 2013.