Joan Fontcuberta, el iceberg y la posfotografía

Así como la carrera de Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) cuestiona qué ocurre primero, la representación de la realidad en la fotografía o la concepción de la realidad a partir de imágenes, sobre el mismo artista y crítico podríamos preguntarnos algo similar ¿su cuerpo de trabajo pudo desarrollarse en otro tiempo o las coyunturas actuales lo determinan?  Como Fontcuberta menciona, hay otros referentes. Aunque antes Miró, Dalí o Borges, en este momento su planteamiento de la posfotografía es el iceberg que cuestiona con oportunidad la producción del discurso y su circuito de  distribución cuando ambos determinan a alta velocidad el sentido de la obra.

A continuación tres textos sobre el trabajo de Fontcuberta que aparecieron recientemente en El Confidencial, The Guardian y Magenta Mag. Ya que hemos omitido varios párrafos, se incluyen las ligas a las publicaciones originales para quien prefiera hacer la consulta directa.

Joan Fontcuberta: “La intimidad es una reliquia del pasado” (El Confidencial)

Fontcuberta participó en PHotoEspaña como comisario de la expo Fotografía 2.0, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. La muestra reunió el trabajo de nuevos fotógrafos españoles que se interrogan por las cuestiones de la cultura posfotográfica. Esto es lo que él llama “humanismo digital” y confirma que –en medio de la saturación visual infinita- es la nueva fotografía la que construye la realidad y no viceversa.

¿Qué es la posfotografía?

Es un medio vinculado a la fotografía convencional, pero cuando ya se han soltado amarras respecto a los valores fundacionales de la foto en el siglo XIX como heredera de una cultura tecnocientífica. Esa fotografía del XIX y del XX se fundaba en la memoria, el archivo, la documentación, etc. Ese corpus ideológico debe compartirse con otros valores como son la conectividad, la comunicación, la intemporalidad, la banalidad. Hoy en día la fotografía responde a un uso de arcos completamente distinto y mucho más rico. Por ejemplo, los selfies: en realidad no queremos documentar, sino dejar una marca biográfica. Ya no queremos documentar algo extraño, sino documentarnos a nosotros.

Pero el autorretrato no es nada nuevo.

Lo que cambia no es la originalidad, sino la intensidad. Claro que los autorretratos se hacían, pero no dejaban de ser marginalidades, algo singular. Mientras que hoy son símbolos consolidados y dominantes, implantados en lo popular.

¿A qué se refiere con intensidad?

A la cantidad, la masificación. Siempre nos hemos hecho autorretratos, pero ya no es un acto introspectivo, sino un acto reflejo. Es un juego, un gesto impulsivo. Sin más sentido que el placer de la propia imagen.

Las imágenes que sobran se borran, no se conservan.

Ese deber de memoria y de perdurabilidad desaparece. Hay una serie de valores y maneras de relacionarnos con la imagen que quedan en entredicho.

Dice que la nueva fotografía “crea la realidad”. Explíquese.

En parte es porque hay tantas fotografías que constituyen una realidad. Replanteemos la historia platónica: las sombras son esas mediaciones entre nosotros y el mundo tangible. Hoy en día hay muchas más sombras que mundo tangible y por tanto interactuamos más con las imágenes que con la realidad.

¿Cómo llamaremos al nuevo fotógrafo?

Hay muchas escalas: usuario, amateur, fotógrafo. Y lo que a mí me gusta más, en plan provocación, que es el posfotógrafo. Este es el que barre con todas estas categorías y fusiona esas fronteras que cada vez son más intangibles.

¿Es un fenómeno que degenera la fotografía convencional?

Es una transformación en la que la fotografía se convierte en la palabra dicha, porque la utilizamos para expresarnos, pero no tenemos necesidad de que permanezca. La fotografía tradicional era palabra impresa. Ahora la foto es oralidad, cotidianidad y más socializada en la medida en que todos nos atrevemos a expresarnos con imágenes. La imagen ha estado monopolizada, primero las cuevas de Altamira, luego los chamanes, los artistas, los profesionales, luego los aficionados, hasta este momento en el que todos somos Homo Fotográficos.

El monopolio actual no es de expertos, pero sí de grandes empresas.

Siempre los ha habido, pero ahora somos nosotros los que formamos parte de la creación de nuestra imagen. Por ejemplo, la mujer ya no necesita de la publicidad para crear su imagen, sino que ella misma puede crearla. Pero es verdad que las fotos son controladas por centros de poder. Eso no quita para que las redes sociales permitan un ligero contrapoder, que para mí es una revolución en ciernes.

¿Qué tipo de revolución?

La cultura de internet es la reminiscencia del socialismo que ha muerto. Esa democracia participativa, el rechazo de las estructuras preliminares. De alguna manera, reinventamos con internet. Es la puesta en práctica de viejas utopías.

¿Y cree que tendrán el mismo fin?

Espero que estas lleguen a mejor puerto. Internet es una inteligencia colectiva donde compartir el conocimiento. No es que yo sea un ingenuo defensor de internet, pero prefiero potenciar lo que me parece positivo.

¿Por qué la fotografía describe y la posfotografía conceptualiza?

En la foto digital se actúa sobre píxeles que se estructuran en líneas, es decir, se recupera la idea de la escritura. Por eso se supera la descripción para introducirse en el relato. La tecnología condiciona los horizontes expresivos. La fotografía convencional ha tratado de describir la realidad y la foto digital se embarca en asuntos más especulativos.

Y en esta transición, ¿qué lugar ocupa la intimidad?

La intimidad es una reliquia del pasado. Es una excrecencia de una cultura burguesa. La intimidad nace en el siglo XIX, en la Inglaterra industrial victoriana. No seamos nostálgicos, porque la privacidad está desapareciendo.

Joan Fontcuberta. Solenoglypha Polipodida, de la serie Fauna / www.numerof.org

Joan Fontcuberta. Centaurus Neandertalensis, de la serie Fauna / www.numerof.org

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Fontcuberta, falsos negativos (The Guardian)

En 1968, durante una caminata espacial de rutina, desaparecieron el cosmonauta ruso Ivan Istochnikov y su perro. Cuando Soyuz 3 fue enviado a buscarlos, su tripulación sólo encontró una botella de vodka con una nota, flotando fuera de la nave dañada y vacía.

No se supo nada sobre Istochnikov durante casi tres décadas: era como si las autoridades soviéticas lo hubieran borrado de la historia. Luego, en 1997, el fotógrafo catalán Joan Fontcuberta investigó la desaparición de Istochnikov, exhibió pruebas documentales sobre su vida y publicó un libro llamado “Sputnik, la Odisea de la Soyuz II”, que incluyó fotografías de la familia Istochinikov, fragmentos de meteoritos y la nave espacial abollada. Otros retomaron la historia. ¿Por qué -preguntó en 2006 el periodista español Iker Jiménez en su programa de televisión Cuarto Milenio- se borró a Istochnikov de la historia? ¿Había molestado al gobierno soviético?

Lo que Jiménez no se dio cuenta es que "Ivan Istochnikov" es una traducción al ruso de "Joan Fontcuberta" (ambos apellidos significan fuente oculta). Lo que es más, si él hubiera mirado de cerca las fotos de la familia Istochnikov, se habría dado cuenta de que el cosmonauta ruso era realmente un fotógrafo catalán. Todo fue un engaño elaboradamente documentado por un artista ("Prefiero pensar en mí mismo como un activista", Fontcuberta me corrige cuando nos encontramos) para exponer la construcción de la realidad enmascarada por la naturaleza supuestamente neutral de la fotografía documental. No había ningún meteorito, ni cosmonauta, ninguna conspiración, y - felizmente – ningún perro muerto eternamente a la deriva en el espacio como un canino George Clooney.

¿Por qué diseñar un engaño tan elaborado? pregunto a Fontcuberta en el bar del hotel, antes de su primer gran espectáculo del Reino Unido en el Museo de Ciencia de Londres. "Mi modelo es Jorge Luis Borges (el escritor argentino detrás de muchas bromas literarias). La idea es desafiar a las disciplinas que reclaman autoridad para representar lo real - la botánica, la topología, cualquier discurso científico, los medios de comunicación, incluso religion. Elejí la fotografía ya que era una metáfora del poder. Cuando empecé a principios de los años 70, la fotografía era un medio carismático para aportar pruebas".

Pero a algunos no les gusta este desafío a la autoridad, y mucho menos ser objeto de burla por quien despliega las técnicas de subvertir la realidad de los predecesores del artista (Fontcuberta cita Dalí y Miró). Un embajador ruso al parecer amenazó con una queja diplomática porque Fontcuberta había insultado "el pasado glorioso de Rusia".

Fontcuberta y yo reímos de esta historia, pero entonces me pregunto. Tal vez no había ningún periodista crédulo llamado Iker Jiménez ni un estereotipado embajador ruso enojado. Tal vez estos personajes fueron inventados como parte de una más elaborada broma que Fontcuberta inserta en su página de Wikipedia para hacer un simio del entrevistador de The Guardian. Yo veo de reojo al genial viejo de 59 años mientras da un sorbo de cerveza: Yo no lo dudaría.

Fontcuberta ha hecho una carrera de engaños. En 2000, por ejemplo, instaló fósiles de sirenas en rocas en la Réserve Géologique de Haute-Provence, en el sur de Francia. Él creó una exposición sobre los fósiles, con pruebas documentales fotográficas sobre un padre Jean Fontana que había descubierto estos fósiles de "Hydropithecus" (mono de agua). En las fotos, el sacerdote francés se vio como ya habrán adivinado, más que un poco como Fontcuberta.

Joan Fontcuberta, Sirena de Tanaron I, 2006, from the series Sirens

Poco después de que esta intervención artística, Sirenas, se hiciera pública, Fontcuberta recibió cartas airadas de maestros de escuela. "Ellos dijeron que era muy difícil enseñar a los niños cómo funciona la evolución cuando estás modificando el registro fósil". Pero, Fontcuberta mantiene su engaño con seriedad: "Para mí,  Sirenas es una herramienta que nos enseña a explicar la evolución. Vieron mi trabajo como un peligro, probablemente porque son intelectualmente perezosos, pero si estuvieran comprometidos podrían empujar a sus estudiantes a entender cómo construimos modelos para comprender la realidad”.

Con Sirenas y sus otros trabajos, Fontcuberta espera hacer más que enviar a los visitantes hacia bromas pesadas. "Mi trabajo – y no quisiera ser pretencioso - es pedagógico. Es una pedagogía de la duda que nos protege de la enfermedad de la manipulación. Queremos creer, creer es más cómodo porque no creer implica esfuerzo, confrontación. Nosotros recibimos pasivamente un gran cantidad de información de la televisión, los medios de comunicación y el Internet porque somos reacios a gastar la energía necesaria para ser escépticos".

"Soy un terrible fotógrafo", dice Fontcuberta. ¿Por qué? A modo de respuesta me muestra su mano y le falta un dedo. "Una bomba de fabricación casera me explotó en la mano, así que soy muy lento en el uso de la cámara". Así que le digo: Django Reinhardt perdió un par de sus dedos, pero eso no le impidió ser un gran guitarrista. Tal vez le ayudó. "Traté de trabajar como fotógrafo documental pero era un mentiroso. Por eso pensé que debía trabajar en el otro lado".

Una de las razones por las que cuestionar la autoridad se convirtió en parte de la vocación de Fontcuberta es el gobernante fascista de España, el general Franco. "Viví durante 20 años bajo el régimen franquista así que como toda mi generación, he sufrido la falta de transparencia y la búsqueda de documentos para reconstruir la historia".

Algunos fotógrafos no se dignarían en tomar este cóctel embriagador. "Eso es correcto. Para ellos la fotografía es neutral pero en realidad, como Walter Benjamin reconoció, es un medio impregnado con todos los valores ideológicos del siglo 19: la revolución industrial, el liberalismo, el colonialismo, el positivismo, el realismo. Cuando se presiona el botón de una cámara todo eso está ahí. Como fotógrafo, debes ser consciente de esa herencia.

"Ya ves, dice Fontcuberta -justo antes de terminar nuestras bebidas- la realidad no existe antes de nuestra experiencia. La fotografía es una de las herramientas que nos ayudan a construir la realidad. No es un medio inocente".

JOAN FONTCUBERTA: No hay que caer en la paranoia (MagentaMag)

Recibiste el Premio Hasselblad de Fotografía el año pasado, ¿qué ha significado para ti ese reconocimiento?

Una sorpresa y una responsabilidad. La sorpresa porque un premio es siempre como una “cagadita” que te cae del cielo, es decir, es imprevisible: te toca a ti o le toca al de al lado. Muchas veces se trata más de un efecto fortuito, porque hay muchos fotógrafos merecedores de esta distinción, yo diría que incluso antes que yo. Y por otro lado, el sentirme que hay como unos focos que se dirigen a mí, y que hay como una especie de de expectativa sobre lo que voy a hacer: si voy a continuar con un trabajo que me haga merecedor de esta distinción.

¿Crees que has creado, de alguna forma, escuela? ¿que has dejado “huella” en otros artistas, otros fotógrafos?

Pues…soy incapaz de responder a eso porque no tengo la perspectiva. Tendrían que ser los demás desde fuera, o sea, observadores externos quienes lo digan. En cualquier caso, yo me siento adscrito a una corriente que es la de la imagen como sospecha, la imagen como trampa, la idea de ficción. Y nunca he pretendido ser el único abanderado de este postulado. De hecho, el fotógrafo escocés Peter Hill ha compilado en Internet lo que él llama Encyclopaedia of Superfictions “enciclopedia de súper ficciones” en la que hace un inventario de una serie de artistas, e incluso no artistas, que han creado situaciones donde se dan los parámetros de lo que a mí me interesa: el juego sobre lo verdadero y lo falso, la confrontación que pone a prueba la credibilidad del espectador, la propuesta de proyectos artísticos que funcionan como bombas de relojería, a la espera de que alguien los descubra y estallen de repente(…)

Has cuestionado muchas cosas: el poder político, la religión, la ciencia, los medios de comunicación. Entonces, ¿ya no nos podemos creer nada?

No hay que caer en la paranoia de que no podemos creer nada. Simplemente hay que mantener una actitud crítica, una actitud de escepticismo. La duda es una herramienta intelectual para el conocimiento racional, para el conocimiento empírico. Lo que hay que hacer es rechazar el dogma, rechazar la credulidad, rechazar el fundamentalismo. Hay que ser conscientes que dudar implica un esfuerzo que por contra la credibilidad ciega no exige. Tenemos una tendencia espontánea hacia la pasividad, hacia una pereza intelectual que nos predispone a aceptar cualquier información que se nos dé, sobre todo cuando esa información viene arropada por algún soporte carismático: un medio de comunicación, la letra impresa de un libro, que lo diga un líder de opinión, que se emita por televisión…o sea, hay una especie de envolventes del mensaje que dan publicidad. Esos son trucos, o efectos de la comunicación social que los ciudadanos debemos saber desactivar. Pero de ahí a sostener que no podemos creernos nada sería una exageración. Hay que tomarlo en su justa mesura, hay que ser crítico, pero evidentemente, para tomar decisiones finalmente hay que dar ciertas informaciones por válidas.

Si la representación de la imagen de la realidad es una convención que está sujeta a una serie de herramientas, de mecanismos, ¿en qué herramientas o mecanismos se sustenta la imagen de la realidad actual?

La pregunta la puedes plantear al revés. Te refieres a las herramientas de la imagen de la realidad, pero podíamos plantearlo diferente: ¿de qué manera la realidad se corresponde con su imagen? Yo no creo que la realidad preexista a nuestra experiencia, para mí la realidad es como un efecto de construcción intelectual y, en ese sentido, también las imágenes contribuyen a generar un cierto modelo de realidad. No es que la imagen dependa de la realidad sino que hay una interdependencia: hacemos imágenes a partir de la realidad, en la misma medida en que la realidad está hecha de imágenes.

Hay, en las imágenes que creas, elementos críticos, guiños irónicos, reivindicación, al tiempo un alto componente estético, ¿cuántos niveles de significación puede llegar a tener una imagen?

Muchas. De hecho, cuanto más rica sea, más futuro se le puede augurar. Hay imágenes que se “gastan”, que al cabo de un cierto tiempo nos parecen desfasadas. Son imágenes que a lo mejor tenían pocas “capas”. A mí me satisface mucho cuando, en imágenes de mis proyectos, viene un espectador y descubre valores o interpretaciones que a mí me habían pasado desapercibidos, porque eso quiere decir que se establece un diálogo con el público. Entiendo que el público siempre es coautor, es copartícipe de la obra. No me interesan los discursos unidireccionales. Nunca he pretendido decir “esta es la dirección de interpretación correcta”. Yo voy proponiendo, pero esa propuesta va a tener unos efectos diferentes ante un público o ante otro. El público también es creativo, también va a proyectar su cultura, sus intereses, su sensibilidad, etc y en ese sentido, cuanto más abierta sea la obra, más potencia tendrá.

¿Ha muerto la fotografía?

Yo diría que “ha muerto la muerte de la fotografía” (risas). Cuando decimos que la fotografía ha muerto es para que resucite, para que renazca. Ha muerto cierto modelo de fotografía, o ha evolucionado, ha habido un darwinismo tecnológico y cultural que ha hecho que la fotografía, tal y como la conocíamos, haya sido desplazada por otro tipo de imagen que a lo mejor seguimos llamando “fotografía”o “post fotografía”, por unos valores que todavía comparte, o unos procedimientos (seguimos utilizando un dispositivo que es la cámara, seguimos utilizando la luz como elemento configurador, etc.) pero que ya funcionan dentro de un contexto cultural e ideológico diferente, transmitiendo otro tipo de valores(...) Es decir que hoy la fotografía tradicional no ha desparecido pero es un lujo. Un lujo que solo deberíamos permitirnos cuando suponga unos valores suplementarios y necesarios, por ejemplo: la calidad específica que se obtiene con las películas y con papeles de plata, o la misma experiencia del proceso. Hay todavía unos elementos casi de mística, que podrían justificar el uso o la pervivencia de este tipo de procedimiento. Aunque, repito, desde una perspectiva económica y sociológica, ya no son nada sostenibles.

Joan Fontcuberta www.numerof.org

 

Más: Joan Fontcuberta, por un manifiesto posfotográfico

 

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Fotos:

1. Solenoglypha Polipodida,  Fauna.

2. Centaurus Neandertalensis, Fauna.

3. Sirena de Tanaron I, Sirenas.

4. Alopex Stultus, Fauna.

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