Por Alonso Castillo

De Alfredo Jiménez Mota a Rubén Espinosa: crimen y omisión organizada contra la prensa

Con el aumento de las agresiones en el año 2006, la omisión se convirtió en la respuesta programada del Estado, un método para blindar el acceso a zonas y temas a través del miedo. Con cada agresión impune, se envió el mensaje de que los actos violentos contra la prensa no tendrían consecuencia. Y ese discurso penetró:  al cubrir la nota roja en el 2006 y 2007 se presentaban desde atentados con arma de fuego y granadas contra instalaciones, hasta intimidación y empujones también de la población civil; prácticamente cualquier persona podía amenazar o agredir sin consecuencias a un reportero o fotógrafo. Y para que el mensaje tuviera efecto, el primero que debía sentirlo era el periodista.

Con ese acuerdo tácito de mutua conveniencia, gobierno y crimen organizado sentaban bases para el trato con el sector incómodo que representaban los comunicadores. Con su silencio e inactividad, desde el inicio de las agresiones el Estado aceptó y/o compartió los asesinatos de periodistas. Las omisiones están documentadas con claridad en cada uno de los expedientes no resueltos.

De 2004 al 2007 fueron asesinados 22 periodistas en México, 10 en 2006, la cifra más alta de los últimos 15 años. De acuerdo con un informe de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), hasta mayo del 2007 se registraron al menos 40 agresiones contra comunicadores, entre ellas dos asesinatos y dos desapariciones.

El documento titulado Recuento de daños a las libertades de expresión e información en 2006, basado en datos de diversos organismos, señala que a diferencia de los dos primeros años del gobierno de Vicente Fox, en los que "proliferaron los actos inhibitorios" contra periodistas, como demandas y citas a comparecer ante las autoridades, el periodo desde 2003  se caracterizó por la violencia contra el quehacer informativo, al registrarse 392 agresiones de distinto tipo contra reporteros.

De acuerdo a cifras de la Red Mexicana de Protección a Periodistas y Medios de Comunicación, 131 de esas agresiones ocurrieron en 2006. De los presuntos responsables de los ataques, el poder público acumula el mayor porcentaje de casos: 41 por ciento. Por otra parte, continúa el documento, un dato que expresa "la inacción o la incapacidad de las autoridades judiciales" es que en 19 por ciento de los incidentes se desconoce a los presuntos responsables.

El fotógrafo Rubén Espinosa desapareció el viernes 31 de julio del 2015, según sus allegados. El domingo 2 de agosto la policía encontró su cuerpo junto con el de cuatro mujeres en un departamento de la colonia Narvarte: la estilista Yesenia Quiroz, la modelo Mile Virginia Martín, la empleada doméstica Alejandra Negrete y la antropóloga y activista Nadia Vera.

Espinosa se desempeñó como fotógrafo de la Agencia AVC Noticias, corresponsal de Proceso y Cuartoscuro en Veracruz. En el DF trabajó en la agencia fotográfica Eclipse. En 2007 se mudó a Xalapa, al estado de Veracruz, donde llegó a trabajar a El Golfo Info y en 2009 fue contratado como fotógrafo de Javier Duarte cuando fue candidato a gobernador.

Dejó de trabajar en el sector público por sus posturas críticas contra la violencia hacia los periodistas en el estado. Como fotógrafo de agencia AVC cubrió temas de vida cotidiana. Como corresponsal de Proceso y Cuartoscuro se especializó en movimientos sociales. Estaba involucrado en el movimiento que denunciaba los crímenes contra periodistas en el estado.

Después de varias coberturas realizadas, Rubén fue acosado por personajes ligados al gobierno de Javier Duarte. El 11 de junio de 2015 decidió abandonar Veracruz e instalarse en el DF debido al hostigamiento. Denunció que la prensa crítica es silenciada y víctima de amenazas de parte del gobierno de esa entidad.

Rubén Espinosa fue asesinado el 31 de Julio de 2015 en la Ciudad de México.

Una página web a su memoria fue lanzada con información biográfica, una muestra de su trabajo y un video en el que sus compañeros le recuerdan y en el que él mismo habla brevemente sobre su relación con el periodismo. En la sección de noticias la información se encuentra organizada en publicaciones destacadas, etiquetas para la búsqueda y notas relacionadas que han sido difundidas por medios informativos de circulación nacional.

Sobre su muerte, la organización Artículo 19 consideró que este caso es el primero en el que un periodista desplazado es asesinado una vez que abandonó el lugar en el que se presentaron las amenazas. Las 5 muertes en conjunto muestran la aplicación de cierto cuidado para dominar al grupo y posteriormente ejecutarlos con el tiro de gracia, además del uso de silenciadores, la agresión física y  la violación en el caso de dos personas. Frente a los hechos, el desempeño de las instancias procuradoras de justicia ha sido muy deficiente. Al momento, no se ha pronunciado con determinación por investigar a Javier Duarte, gobernador y origen de las amenazas contra Espinosa en Veracruz.

El periodista Alfredo Jiménez Mota, especializado en temas sobre crimen organizado y seguridad pública del periódico El Imparcial desapareció el sábado 2 de abril de 2005. El secuestro estaba vinculado a su desempeño editorial en el que publicó información sobre organizaciones de narcotraficantes en el estado de Sonora.

Aunque para entonces ya aumentaba el número de periodistas asesinados en México, con la desaparición de Jiménez Mota inicia una etapa distinta a la que le tocó a Espinosa. Y entre ambos, por el contexto y los años que se vendrían, un círculo de impunidad y negligencia se cerró alrededor de autoridades, comisiones e instancias de investigación y rendición de cuentas.

El sábado 2 de abril de 2005, Alfredo Jiménez Mota realizó su trabajo de forma habitual. Alrededor de las cuatro de la tarde iba a la redacción de El Imparcial pero a pocos metros de llegar, dos hombres se le acercaron a media distancia. El periodista pensó que se trataba de turistas porque llevaban consigo una cámara fotográfica, pero comenzaron a tomarle fotografías. Antes de las cinco de la tarde, el periodista llegó a El Imparcial y comenzó a redactar su información. A las 20:45 se retiró.

Entre las nueve y las diez de la noche se encontró con Andrés Montoya García, entonces subdirector general del Sistema Estatal Penitenciario de Sonora. De acuerdo con el testimonio del ex funcionario, platicaron a bordo de su camioneta mientras dieron varias vueltas. En su declaración ministerial, contenida en la averiguación previa 90/05 de la procuraduría estatal, Montoya García aseguró que a Jiménez Mota lo dejó en un supermercado y no supo más de él. No ha sido encontrado algún testigo para corroborar qué ocurrió después, sin embargo, el registro del teléfono celular del periodista muestra que la última llamada que recibió ese sábado, en punto de las 23:04 horas, fue de parte del entonces subdelegado de la Procuraduría General de la República en Sonora, Raúl Fernando Rojas Galván, quien era una de sus principales fuentes de información.

Rojas Galván fue interrogado por la Procuraduría General de Justicia del estado de Sonora. Primero negó haber visto ese 2 de abril a Jiménez Mota y rechazó tener relación cercana con el reportero. Al mostrarle el recibo de llamadas en el que aparecía su número de teléfono, tuvo que retractarse; entonces declaró: “quizá llamé pero no me contestó”. Los investigadores le mostraron entonces que la comunicación duró casi dos minutos, 112 segundos, por lo que nuevamente Rojas Galván cambió su versión: “no lo recuerdo”, sin embargo luego dijo que el reportero le había llamado para pedirle unos datos pero que él le respondió que tenía que pedirlos a Comunicación Social.

Fue todo. No se investigó más, al funcionario se le removió del cargo y luego fue enviado con el mismo puesto al Estado de México.

El sábado, el periodista ya no se encontró con sus compañeros. El domingo era su día de descanso. El lunes 4 de abril no se presentó a la redacción ni respondió su teléfono celular. Al día siguiente comenzó la búsqueda. Al no llegar a la oficina, sus padres presentaron una denuncia penal y los reporteros comenzaron las movilizaciones por las calles, la entrega de volantes y la publicación de notas sobre el caso.

La primera respuesta que se logró fue una declaración pública del entonces titular de la Procuraduría General de la República, Rafael Macedo de la Concha, quien declaró el 14 de abril de 2005 que se crearía la fiscalía especializada en la investigación de ataques a comunicadores y a la libertad de expresión. 20 días después de la desaparición de Alfredo, el caso fue tomado por la Subprocuraduría Especializada en Investigación en Delincuencia Organizada (SEIDO).

La gravedad de lo sucedido y ante la falta de acciones claras y contundentes para encontrar a Jiménez Mota, miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa, viajaron a México (18 de mayo de 2005) y sostuvieron reuniones con el entonces presidente Vicente Fox, con el nuevo titular de la PGR, Daniel Cabeza de Vaca, y el titular de la SEIDO, José Luis Santiago Vasconcelos. Todos sostuvieron que existían avances en las investigaciones, que los involucrados eran integrantes del crimen organizado y que el caso sería resuelto, lo mismo que otros ataques cometidos contra los periodistas por su trabajo profesional.

El seguimiento de casos que arrojaba en un solo año, de julio de 2004 a julio de 2005 un total de cinco periodistas asesinados y uno desaparecido, así como el incremento de las amenazas y presiones por parte de las organizaciones del crimen organizado o funcionarios corruptos, provocó una situación de temor y una creciente autocensura de los medios de comunicación en los estados de México.

Los directivos de 40 periódicos del norte del país, acompañados por la SIP, se reunieron el 30 de agosto de 2005 en el estado de Sonora para discutir soluciones. Los directivos acordaron implementar seis acciones concretas para defender el trabajo periodístico y su misión de informar a la sociedad. El documento se llamó “Declaración de Hermosillo”.

La Declaración de Hermosillo propuso la integración de un equipo de investigación en el que participaran los periódicos firmantes para que un integrante de sus redacciones se sumara al grupo de trabajo que profundizaría en las investigaciones que hubieran costado la vida de un reportero y los resultados serán publicados en cada uno de esos diarios. A este grupo se le denominó Proyecto Fénix.

Otros de los acuerdos alcanzados fue el reclamo a los gobiernos federal y estatal, y a los poderes Legislativo y Judicial para que esclarecieran los crímenes de periodistas, y el compromiso de publicar cada caso no resuelto de reporteros asesinados en México. Se resolvió también llevar a cabo otras reuniones de editores del país y desarrollar entrenamiento para la seguridad de los periodistas.

En la reunión se definió que no debía esperarse a que otro periodista fuera asesinado para comenzar a indagar, por lo que se decidió investigar el caso de Alfredo Jiménez Mota. El seguimiento permanente al caso y el resultado del trabajo del Proyecto Fénix arrojó, un año después la publicación en más de 40 periódicos de México, de un reportaje sobre las investigaciones del crimen del reportero que reveló parte de la trama que provocó su muerte, la operación de grupos importantes de narcotraficantes en Sonora al servicio de grandes cárteles y las limitadas acciones llevadas a cabo hasta entonces por las autoridades para resolver el caso.

Uno de los datos más reveladores del trabajo desarrollado por el grupo fue que en la desaparición de Jiménez Mota pudieran estar involucrados funcionarios federales y estatales. Se demostró la clara impunidad que prevalecía en el caso.

La Cámara de Diputados, unas semanas después de iniciar en octubre de 2005 creó el Grupo de Trabajo de Seguimiento a las Agresiones contra Periodistas y Medios de Comunicación. El entonces director del Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, sostiene que la desaparición del periodista es emblemática, porque se trata de la institucionalización de la impunidad.

Del seguimiento informativo por parte del periódico El Imparcial se puede demostrar que varios posibles testigos e involucrados fueron asesinados en los meses posteriores a la desaparición de Jiménez Mota.

El 15 de febrero de 2006 se emitió el acuerdo que creó la Fiscalía Especial para la Atención a Delitos cometidos contra Periodistas adscrita a la Procuraduría General de la República (PGR). Al día siguiente comenzaron sus funciones aunque no daba respuesta a las exigencias planteadas.

En 2009, cuando se cumplieron cuatro años de la desaparición de Alfredo Jiménez Mota y ante la clara muestra de inacción por parte de las autoridades y frente al compromiso ante los padres del periodista de no olvidar el caso de su hijo, la SIP documentó los nulos avances y la falta de voluntad por resolver lo ocurrido en Hermosillo y presentó el documento ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Otros organismos internacionales y mexicanos denunciaron los pocos resultados en los meses subsecuentes e insistieron en que la impunidad era un aliciente para continuar los ataques hacia los comunicadores.

No existen avances y tampoco interés por el caso, mucho menos por informar de manera formal sobre lo ocurrido a Jiménez Mota, y la impunidad es uno de los motores principales que han deteriorado la situación de los periodistas en México, los casos se han incrementado y ninguno ha sido resuelto hasta alcanzar la última sentencia de todos los involucrados. La forma de hacer periodismo en los estados del país se ha modificado ante la presión de mafias y funcionarios corruptos, lo que se traduce en miedo y censura, por lo que se deben intensificar los trabajos, proyectos y espacios de presión y solidaridad para frenar y revertir esta situación que no es otra cosa que la pérdida de una libertad esencial para la sociedad.

In Memoriam de Rubén Espinosa a José Alfredo Mota (1)

In Memoriam de Rubén Espinosa a José Alfredo Mota (2)

In Memoriam de Rubén Espinosa a José Alfredo Mota (7)

Fotos: Rubén Espinosa. Para revisar las galerías completas, visite el sitio Rubén Espinosa, In memoriam. También puede revisar AVC Noticias.

Con información de Sociedad Interamericana de Prensa, y La Jornada.

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