La casa del tiempo, cien años de Pancho Villa en Sonora

Asolados por las gavillas de asaltantes que rondaban el pueblo de San Pedro de la Cueva, enclavado en la sierra de Sonora, los habitantes del lugar tuvieron a bien formar un grupo voluntarios para defender sus bienes. Eran hombres que se apostaban para vigilar en el cerro del Cajete, a las afueras del  lado norte de la comunidad.

El 1 de diciembre de 1915 el grupo entonces de alrededor de 50 integrantes, divisó la nube de polvo que producía el tropel de unos caballos a lo lejos. Acto seguido, abrieron fuego sin distinguir formas ni confirmar la identidad de la chusma que se acercaba. Luego se dieron cuenta que se trataba de una avanzada y que tras ellos se encontraba un contingente mucho más grande, insuperable en número, y decidieron correr y refugiarse en el monte.

La que se acercaba era una parte de la tropa de Francisco Villa, bajo las órdenes de Macario Bracamontes, que marchaba por una terracería aledaña para encontrarse con el General en el vecino poblado de Batuc. Ante la provocación, los revolucionarios entraron a San Pedro para la rendición de cuentas, en ese proceso tomaron prisioneros, asesinaron a lugareños y saquearon viviendas. Encima del desafío directo que ya había sido la confrontación, durante la balacera murió un sobrino de Villa, en realidad un hijo adoptado, producto de una de sus tantas parejas sentimentales.

Al día siguiente, el 2 de diciembre, Villa llegaría para dictar sentencia a los detenidos.

En la noche que transcurrió entre esos días, la vivienda de Ángel Duarte y Paz Yánez sirvió como refugio para alrededor de 20 personas, hombres y mujeres, que se ocultaron primero en un subterráneo, luego en el segundo piso y finalmente en un cuarto secreto, para escapar de la justicia revolucionaria.

A las afueras de la casa falleció ejecutado Higinio Moreno, ayudante general de la familia. Frente a la plaza central del pueblo, a un costado de la iglesia, fueron fusilados en total 73 pobladores, incluido el sacerdote Avelino Flores. Entre las pérdidas además se cuentan 6 ciudadanos chinos y 5 fuereños que estaban en el lugar por negocios.

En la casa también fueron atendidos los villistas heridos en la reyerta.

Esther Noriega, bisnieta de los propietarios originales de la construcción, conoce la historia gracias al relato que dejó su tío abuelo, Enrique Duarte,  uno de los sobrevivientes y quien narra a detalle la experiencia en un escrito firmado en 1978.

“Mi otro tío de nombre Enrique Duarte, me platicaba que él ya tenía 16 años en ese tiempo y pues tenía temor de que lo fusilaran, porque así se había dicho, que iban a pagar justos por pecadores. Se escondió junto con otros compañeros de aquí del barrio, quizás 20, se escondieron en un sótano que tenía esta casa(...) Se quedaron ahí toda la mañana. Ellos dicen que escuchaban cuando entraban los soldados al alto a buscar gente, y escucharon unos golpes muy fuertes de zapatos, de botas y era el general Francisco Villa que ordenó que le trajeran una escalera para subir porque las escalinatas que había estaban muy falsas y tuvo miedo de caerse”.

En el alto se encontró con un hombre que estaba recostado en una cama, enfermo; era el bisabuelo de Esther, Ángel Duarte. Ya que consideró que por su estado de salud y su inocencia respecto al ataque, Ángel Duarte no se escondió y pensó le sería perdonada la vida pero no fue así. Villa enfurecido lo bajó a “culatazos” según narra Esther y se lo llevó a la plaza con los demás sentenciados a muerte.

Ya en la salida, el general se topó de frente con un cuadro de la Virgen de Guadalupe y le soltó tres tiros. Detrás de la imagen religiosa se hallaba oculta la entrada al cuarto secreto. Adentro, los refugiados amontonados en dos filas salieron ilesos: las mujeres estaban sentadas a nivel de piso y sobre sus cabezas los hombres montados como pájaros sobre una viga. Aunque con modificaciones, el cuarto todavía se mantiene en pie y ahora es utilizado como armario.

Una vez que no hubo soldados en la vivienda, partió todo el grupo para esconderse de Villa por última vez. Ya que la tregua incluía sólo a mujeres y niños, los hombres se vistieron con prendas femeninas y así atravesaron los puestos de revisión para ocultarse en las milpas y cerros.

***

Nota: "La casa del tiempo, cien años de Pancho Villa en Sonora" es parte del proyecto de periodismo y recuperación de la tradición oral Villa en Sonora, testimonios de la Revolución Mexicana.  El trabajo fue desarrollado por estudiantes del séptimo semestre de la Universidad de Sonora. Para conocer el material completo, siga esta liga.

 

La casa del tiempo, cien años de Pancho Villa en Sonora. Vista interior de la puerta de entrada de la vivienda. Frente a la puerta se encuentra el vestíbulo principal que conecta con el patio interior. Foto: René Saldate.

Vista interior de la puerta de entrada de la vivienda. Frente a la puerta se encuentra el vestíbulo principal que conecta con el patio. Foto: René Saldate.

 

La casa del tiempo, cien años de Pancho Villa en Sonora. Recámara contigua a la calle en el lado oeste de la vivienda. Foto: Tanya Vásquez.

Recámara contigua a la calle en el lado oeste de la vivienda. Foto: Tanya Vásquez.

 

La casa del tiempo, cien años de Pancho Villa en Sonora. Vista hacia la pared sur de la recámara principal. En la pared norte se encuentra el acceso al cuarto secreto. Foto: Alonso Castillo.

Vista hacia la pared sur de la recámara principal. En la pared norte se encuentra el acceso al cuarto secreto. Foto: Alonso Castillo.

 

Fotos y otros objetos archivados encontrados en la vivienda. Foto: Lily Francisco.

Fotos y otros objetos archivados encontrados en la vivienda. Foto: Lily Francisco.

 

Esther Noriega durante el recorrido por la casa de sus bisabuelos Ángel y Paz. Recámara principal. Foto: Alonso Castillo.

Esther Noriega durante el recorrido por la casa de sus bisabuelos Ángel y Paz. Recámara principal. Foto: Alonso Castillo.

 

Recámara principal. En el costado izquierdo de la imagen se aprecia la puerta del cuarto secreto. Foto: René Saldate.

Recámara principal. En el costado izquierdo de la imagen se aprecia la puerta del cuarto secreto. Foto: René Saldate.

 

Vista interior del cuarto secreto, hoy convertido en armario. Sobre el marco de la puerta se aprecian las vigas originales de la construcción. Foto: Alonso Castillo.

Vista interior del cuarto secreto, hoy convertido en armario. Sobre el marco de la puerta se aprecian las vigas originales de la construcción. Foto: Alonso Castillo.

 

Casa de Ángel y Paz - Villa en Sonora - www.numerof.org

Vista del “alto” desde el patio interior. Foto: Lily Francisco.

 

Vista exterior del patio y ventanal del segundo piso que fue utilizado como escondite. En ese cuarto fue encontrado en cama y enfermo el señor Ángel Duarte. De acuerdo a la versión de Esther Noriega, Duarte fue bajado a culatazos por Francisco Villa y posteriormente fusilado en la plaza central. Foto: Lily Francisco.

Vista exterior del patio y ventanal del segundo piso que fue utilizado como escondite. En ese cuarto fue encontrado en cama y enfermo el señor Ángel Duarte. De acuerdo a la versión de Esther Noriega, Duarte fue bajado a culatazos por Francisco Villa y posteriormente fusilado en la plaza central. Foto: Lily Francisco.

 

Patio exterior, abrevadero de animales y muro original construido de adobe. Foto: Tanya Vásquez.

Patio exterior, abrevadero de animales y muro original construido de adobe. Foto: Tanya Vásquez.

 

Muro original construido de adobe. Foto: Lily Francisco.

Muro original construido de adobe. Foto: Lily Francisco.

 

 

Relacionado: Villa en Sonora, testimonios de la Revolución Mexicana.

 

 

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