Un asalto bancario de película, el relato en la nota roja

La frase es un lugar común pero funciona. No estoy seguro si más o menos que la ficción, pero en periodismo la realidad sorprende de varias maneras. Mientras la gente de dinero llena páginas de eventos sociales, la amplia clase popular aparece en la nota roja. No importa cuál sección se elija, si a ambos grupos se les ve con lupa, seguro aparecerá esta telaraña de pequeños eventos.

En la historia lo básico es el detalle. Luego, lo que por decisión editorial u omisión  no aparece en la información diaria a menudo es una fuente de matices para armar el relato en su complejidad. Si la historia se centra en el personaje, alrededor de él hay una serie de elementos por descubrir que le dan carácter humano, color y tono,  implicaciones dramáticas, trágicas, cómicas, de supervivencia, triunfo, contradicción, etc.

Durante el robo frustrado a un banco en Nogales (Sonora), dos asaltantes toman rehenes. Después del tiempo transcurrido en la negociación, la policía los rodea y captura. La situación en aquel momento (marzo, 2006) fue de impacto al tratarse de un hecho fuera de lo común así como la foto que los diarios publicaron al día siguiente: en plano medio, con telefoto y encuadre cerrado, uno de los perpetradores por fuera del banco se cubre detrás de una cajera; con un brazo rodea el cuello de la mujer y en la otra mano sostiene una pistola que le apunta a la cabeza.

El 17 de marzo se publica la nota. En ella se anotan los datos tal y como aparecieron en el parte policiaco (nombres, lugares, horas, señas), aunque después se va esparciendo una versión desde la policía y los reporteros presentes en el atraco, que a primera instancia había quedado fuera. Entre risas y comentarios de pasillo, la versión se va corriendo en las salas de redacción.

Al momento de la detención, los asaltantes vestían de saco y corbata, camisas bien planchadas, lentes de llamativas micas, corte y peinado pulcro. Días antes habían visto la película Operación Swordfish (Dominic Sena, 2001) y de ella tomaron la idea de cometer el atraco. Lamentablemente para ellos, fueron descubiertos cuando un oficial de policía notó movimientos irregulares en el interior del edificio y con un llamado por la radio inició el operativo que terminó en la detención.

Si la historia detrás de la causa para el asalto llama la atención, la situación que llevó al policía hacia ese banco redondea la anécdota: ya en funciones, vestido con el uniforme, la pistola y la patrulla, temprano ese día el agente había acudido a una lavandería cercana con su ropa sucia; al no contar con efectivo para pagar el servicio, decidió detenerse en el cajero automático para hacer el retiro correspondiente.

En la edición de un diario local se apuntaba que la cinta que animó a los asaltantes fue la citada Operación Swordfish. En entrevista a un periódico diferente, los mismos asaltantes aclararon que la película fue Heat (Michael Mann, 1995). Estaba de moda Tarantino, Travolta, el baile retro y el gángster dandy del cine negro estadounidense.

Un día después es publicada la misma información en formato de entrevista. A continuación el texto que apareció el 18 de marzo de ese año.

Relato en la nota roja. Foto Alonso Castillo.

Confiesa sentirse arrepentido “A la otra me tiro de un paracaídas”

El Imparcial, 18 de marzo del 2006

 

La mañana del pasado jueves (16 de marzo) José Luis Zazueta Sarabia y Cristian Manuel Corral Munguía intentaron asaltar la sucursal de Banamex que se localiza sobre el Periférico pero al ver frustrado su intento tomaron como rehenes a cinco personas. En las celdas preventivas en Seguridad Pública Municipal, donde esperaban el momento de ser trasladados al Centro de Readaptación Social 2, accedieron a ser entrevistados un día después de los hechos.

¿Cómo estás Cristian?

Bien.

Ya son 24 horas desde que fueron detenidos, ¿ya pensaron en lo que hicieron?
De hecho desde que salimos.

¿Qué hay de cierto en que se animaron a asaltar el banco después de ver una película?
De hecho no fue… sí fue, pero más bien fue de curas, no pensé que fuera llegar a tanto. Nunca pensamos en las consecuencias de que fuera a ser así, de que se fuera a poner así el movimiento.

¿Entonces lo que querían era entrar sin clientes y llevarse el dinero de la bóveda?
No, nosotros pensamos que a esa hora el dinero ya estaba en las cajas pero no lo tenían. El gerente nos dijo que no había dinero en las cajas pero que si queríamos nos daba el de la bóveda.

¿Y qué pasó después?
El gerente dijo, es que llegaron en un mal día porque no hay dinero (...) Y ya, después de que salimos ya estaba la policía afuera.

¿Y para que querían el dinero?
No, era más el rollo de ver qué ondas, porque de hecho el gerente ya nos había dicho que no tenía dinero, que no había dinero y fue el aspecto de lo que hubiera (sic). Haz de cuenta que entramos y cuando salimos nosotros salimos sin dinero.

En la bolsa llevaban 110 mil pesos ¿qué hubieran hecho?
Nada.

¿Nada? ¿Lo pensabas guardar?
¡Ah! No, no… pues gastarlo en una enfiestada nomás ¿qué otra cosa?

Entonces, otra vez, ahora estás diciendo que el asalto no fue porque se influenciaron con la película…
No, no… haz de cuenta que era más un show de adrenalina para ver qué rollo, pero nosotros pensamos que… o sea que la vimos más pelada y en lo que nunca piensas es en las consecuencias. Simplemente dices, qué ondas, vamos a aventarnos uno y pues fuimos... y aquí estamos.

Tú fuiste el que salió primero con dos muchachas, ¿cómo se te ocurrió usarlas de escudo?
Porque estaba rodeado, dije, si me llevo una nomás me van a rafaguear por la espalda.  No sé porque se me ocurrió ponerme una atrás.

¿Es cierto que una de ellas te pidió que le regresaras la credencial de elector para poder entrar a los antros?
Simón (ríe). Sí, me dijo ¿Oye muchacho me vas a regresar la credencial? — ¿Por qué? le pregunté — Es que si no me la regresas no me van a dejar entrar a los antros. No fue tanto que me riera, yo me quedé…en lo que está pensando y las pendejadas que están pasando. Estuvo curado.

Las ideas, usar cinchos en vez de cuerda o cinta, irse “cambiaditos”, utilizar varios carros ¿de dónde las tomaron entonces?
No, siempre fue un carro nada más.

Pero ustedes aceptaron que había más gente involucrada…
¡Ah, pero porque nos pegaron una madriza! Yo no supe ni quién me pegó, y la idea de irnos chainiaditos fue porque pues ¡es que cómo vas a entrar todo chamagoso a un banco!

Ustedes declararon que vieron la película “Heat” (Fuego contra fuego) días antes, ¿uno se sintió Al Pacino y otro Robert De Niro?
Tal vez…ahí en la película estos batos entran con esmoquin (a asaltar un banco) y la chingada. Sí influyó mucho, sí hay similitudes, nadie dice que no, sí las hay. La vimos como dos o tres días antes de aventarnos el jale, todavía teníamos conciencia de la película.

Honestamente, dijiste: "Me la quiero aventar igual que en la película…”
No, no fue tanto así. Cuando estás ahí y ya miras que todo el mundo te está apuntando y ese pedo, que está tu vida de por medio y que de alguna manera pusimos en riesgo la vida de las demás personas, ya dices, ya estuvo, esas madres son pendejadas.

¿Piensas que conseguiste lo que querías?
Pues la adrenalina estuvo chilo, pero para la otra mejor me tiro de un paracaídas.

 

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Recopilación y fotos: Alonso Castillo

1. Atropellado, 5 de octubre de 2005.

2. Enfrentamiento en la caseta de cobro, 29 de noviembre de 2005.

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