Villa en Sonora, testimonios de la Revolución Mexicana

 

En San Pedro de la Cueva fueron fusiladas 84 personas luego de que voluntarios armados para la defensa del lugar abrieron fuego contra un contingente de hombres a caballo que se acercaba a la comunidad, sin saber que se trataba de las tropas villistas. En el enfrentamiento perdió la vida un sobrino del mismo Pancho Villa, lo cual se interpreta como uno de las causas que motivó la mayor respuesta hostil contra el pueblo. A partir de este hecho, los acontecimientos se desglosarán de mejor manera en el resto de este trabajo.

Este trabajo busca traer a la luz de este tiempo, los testimonios y escenarios en los que hace cien años ocurrieron los hechos para reinterpretarlos y recuperarlos: el lugar en el cual se apostaba el grupo de defensa y vigilancia y desde donde inició el enfrentamiento, la iglesia cuyo muro fue utilizado como paredón de fusilamiento, las casas que fueron improvisadas como celdas por el general Francisco Villa, así como las viviendas utilizadas como refugios para protegerse de las fuerzas del Centauro del Norte.  De todos estos lugares se desprenden anécdotas que reviven la historia de ese diciembre de 1915; dada la relevancia del proceso revolucionario para el país, estos escenarios forman la arquitectura regional de la historia.

La Ruta de Villa por Sonora

El difícil camino hacia Sonora. En octubre de 1915 Pancho Villa salió con doce mil hombres de Chihuahua hacia Sonora. En una carta a Zapata, Villa explicaba su intención de invadir Sonora y sumar combatientes de la región para luego avanzar y “tener el placer de llegar” hasta donde el Caudillo del Sur se encontrara. Luego de ser derrotado en Aguaprieta y Hermosillo, Villa ordenó la retirada a través de la sierra.

El 1º de diciembre la avanzada villista avistó San Pedro de la Cueva. Apostados en los cerros como vigilantes, un grupo de hombres del pueblo abrió fuego contra el contingente que se acercaba, sin saber que se trataba de la tropa revolucionaria. En el enfrentamiento perdió la vida un sobrino del mismo Pancho Villa, lo cual se interpreta como uno de las causas que motivó la mayor respuesta hostil contra el pueblo. Al día siguiente fueron fusiladas 84 personas de la comunidad a raíz del altercado.

El cura Avelino Flores intercedió tres veces por los sentenciados; a la tercera, el general Villa le dio un tiro.

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Lugar en el que murió desangrado Mauricio Noriega, organizador del grupo de defensa y el único lugareño fallecido en enfrentamiento.

 

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San Pedro de la Cueva, vista general frente al panteón.

 

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Retrato de Avelino Flores, sacerdote que murió en 1915 a manos del mismo Pancho Villa.

 

Esther Noriega: que Dios perdone a Francisco Villa

Entre los descendientes de las víctimas de lo ocurrido los días 1 y 2 de diciembre de 1915, se cuenta a María Esther Noriega Encinas, una maestra de secundaria bien conocida por los habitantes del pueblo y  muy querida por sus alumnos.  Por partida doble, Esther Noriega es depositaria de las memorias del 1 y 2 de diciembre de 1915. Del lado materno es bisnieta de Ángel Duarte y Paz Noriega, quienes ocultaron en la casa familiar a 20 personas. Ángel fue capturado en la casa por el mismo Francisco Villa y luego fusilado. Por el lado paterno, Esther es bisnieta de Mauricio Noriega, uno de los organizadores de la defensa que en San Pedro de la Cueva recibió a bala a la tropa de Villa. Noriega además fue el primero en morir esos días, la única baja en combate del grupo de voluntarios.

"Antes de que Villa intentara tomar Hermosillo, se le comenzaron a ir soldados, grupos de 20 a 40 hombres y mi tata platicaba que unos días antes de la tragedia del pueblo, los veía pasar en frente de su casa; como él vivía en frente del río pasaban muchos soldados, pero no sabían ellos quienes eran, los veían pasar todos harapientos, cansados y resulta que eran ellos, unos días antes desertaron de las tropas de Villa.

"Ellos les comenzaron a tirar pensando que eran gavilleros, pero resulta que no, era la División del Norte. El que comenzó con todo eso se llamaba Mauricio Noriega y era mi bisabuelo; él juntó a los hombres para combatir a los supuestos gavilleros, pero se equivocaron. Cuando se dieron cuenta todos salieron corriendo y de los 60 hombres solo quedó mi bisabuelo y a él fue al primerito que mataron".

 

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Esther Noriega en recorrido por la casa de sus bisabuelo, Ángel Duarte. La vivienda fue saqueada por la tropa villista y ahí también fueron atendidos los heridos.

 

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Puerta principal de la casa de Ángel Duarte. Frente a ella fue fusilado Higinio Moreno, ayudante general de la familia.

 

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Río Moctezuma, junto a San Pedro de la Cueva.

 

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En el panteón de San Pedro de la Cueva, tumbas marcadas con cruces de color azul distinguen la sepultura de los mártires de 1915.

 

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Vivienda abandonada en San Pedro de la Cueva.

La bala que inició todo

Entrevista a Javier Calles Ortega, nieto del señor Carlos Calles, sobreviviente y parte combatiente.

Carlos Calles es la persona a quien fuentes orales atribuyen haber disparado la bala que acabó con la vida de Manuel Martínez, el sobrino de Francisco Villa que murió el 1 de diciembre de 1915, cuando voluntarios alistados para la defensa de San Pedro de la Cueva se enfrentaron a tiros con la tropa de revolucionarios.

Luego de la balacera, Carlos Calles sobrevivió a la jornada de fusilamientos escondido en la casa de Ángel y Paz Duarte, en la que también alrededor de 20 pobladores se ocultaron en sótanos, segundos pisos y otros pasajes secretos para rehuir la furia de Villa.

Calles, a diferencia, se escondió a la vista. Se dice que él fue enterrado en cenizas hasta el cuello y cubierta su cabeza con una olla en el patio de la casa, mientras soldados entraban y salían cargando leña y otros enseres producto del saqueo. En esa vivienda estuvo también Villa cuando llegó el 2 de diciembre a dictar sentencia a los prisioneros.

Finalmente Calles murió de causas naturales en 1974, a edad aproximada de 83 años. La entrevista a Javier, su nieto, se realizó en el panteón del pueblo, junto a la tumba donde yacen sus restos.

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¿Usted es descendencia del señor?

Soy nieto del señor Carlos Calles

¿Nos podría contar un poco del señor Carlos Calles?

Se dedicaba a la compraventa de ganado, era comerciante en aquel entonces.  Antes de que pasara esto (lo de Villa) también se encargaba de hacer rondas para vigilar el pueblo, que no lo vinieran a asaltar, porque en ese entonces había lo que se conocía como gavillas que eran grupos de asaltadores que iban de pueblo en pueblo...

Entonces cuando a él le tocó esa vez de hacer turno, pensó que eran esos mismos de las gavillas, resultando que eran unos de los soldados de Villa. Ya de ahí en adelante obvio que se  puso bien bravo Villa y mandó que enfilaran a todos los hombres de aquí del pueblo para fusilarlos y ahí pues mi abuelo a como pudo escapó y se escondió en una casa y lo enterraron en un montón de cenizas, es lo que paso con el ahí.

Los soldados entraban casa por casa buscando hombres para llevarlos a la fila y estaba en ese entonces el padre que está ahí en la estatua, se llamaba Andrés Avelino, pidiéndole a Villa que no los fusilaran y fue el primero que mató, que según dicen de arriba del caballo lo mató y ya de ahí ya todos parejos.

Ya cuando salió este otro, Lázaro Encinas, le dijo a Villa que él andaba ahí con él en la bola y cómo era posible que lo vaya a fusilar y ya pues ya le dijo Villa que si tenía algún familiar que lo sacara pues y no había más que un hermano de él que se llamaba Gabriel Encinas.

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Javier Calles Ortega, nieto del señor Carlos Calles, a quien la tradición oral señala como la persona que disparó contra el sobrino de Pancho Villa.

 

Relatos cortos 

Palabras pronunciadas por el sacerdote Avelino Flores antes de morir: “Por favor ten caridad y deja de matar gente”, luego Pancho Villa lo tiró al suelo y ahí lo mató. Fueron las palabras del sacerdote según cuenta Francisco Ibarra Peñúñuri. Ante las rondas de fusilamientos de la tropa villista, el cura abogaba por la vida de muchos hombres sanpedreños que seguían con vida y él mismo fue a perderla frente al mayor, Pancho Villa.

Las historias de las víctimas son muchas -fusilados a sangre fría, desertores, viudas y personas que lograron escapar de distintas y extrañas maneras. Una de ellas es la que narra Ángel B. Encinas Duarte en una carta escrita en febrero de 1978, y aunque él no estuvo presente, se cuenta desde los testimonios de dos testigos presenciales de los hechos.

Aquel día la suerte no estuvo del lado de Higinio Moreno. “Ginio” era empleado doméstico en la casa de Ángel y Paz Duarte. El mismo domicilio sirvió como refugio y escondite para alrededor de veinte sanpedreños durante la reyerta del 1 de diciembre. En la mencionada carta, así describe Ángel Encinas el momento del arresto:

“[Higinio] Era un individuo afeminado que se ocupaba de quehaceres domésticos. Ante sus lloros y lamentos haciendo saltar su condición, el oficial que mandaba el pelotón encargado de efectuar la redada de prisioneros, lo dejó libre”.

Al ser liberado, la emoción del joven fue tanta, que salió de la vivienda gritando “¡Viva Carranza!”. Ante la exclamación, uno de los villistas al instante le descargó su arma. Ginio murió al instante.

La maestra Esther Noriega, quien ha asumido la tarea de recopilar información sobre la llegada de Villa, cuenta otra versión de la historia. Su abuelo Enrique Duarte le contó que Ginio padecía de sus facultades mentales y que por esa razón lo dejaron libre. Al salir de la casa Ginio se sentó a llorar en la banqueta, y era tanto su llanto que molestó a un oficial y éste lo fusiló justo ahí mismo. Además, Esther complementa: “Ginio” era robusto y cuando lo mataron, la sangre corrió muy rápido por toda la calle.

Hoy, el nombre de Higinio Moreno aparece junto a otros 73 nombres en el monumento frente a la Iglesia dedicado a las víctimas de aquella matanza de 1915.

***

El señor Juan Mendoza Munguía, cuenta que el abuelo de su esposa estuvo en el paredón de fusilamiento y no fue alcanzado por las balas.

“El abuelo de ésta – se refiere a su esposa – lo formaron en el fusilamiento, y no le tocó, se dejó caer y luego salió corriendo, fue el único que vivió. Juan Castillo se llamaba, lo formaron y se dejó cair.”

La señora Guadalupe Encinas Castillo, comparte lo que su mamá le contaba, y complementa la historia que su esposo, comenzó:

“Contaba mi a, que ya cuando estaban tirados todos, que uno de ellos le dijo a un soldado: 'Revísalos a todos', y se quedó mi abuelo sin respirar. 'Este parece que está vivo', dijo el soldado y lo pateó pero no lo descubrieron, se encomendó a todos los santos pa´que no le fueran a dar otro”.

Juan Mendoza Munguía complementa:

“Cuentan que arrancó a la sierra grande corriendo, hecho la mocha...una tegua salió volando y la cachó en el aire. Un hijo de él lo vistieron de mujer, se llamaba Juan Ramón".

 

Ver más: La casa del tiempo, cien años de Pancho Villa en Sonora.

Recámara contigua a la calle en el lado oeste de la vivienda. Foto: Tanya Vásquez.

 

Relacionado:

La revolución, el siglo y los héroes (a propósito de Pancho Villa)

San Pedro de la Cueva-Francisco Villa en Sonora 1915-2015-1

 

Contenido originalmente publicado en el blog Villa en Sonora como resultado de las actividades semestrales de la materia Seminario Metodológico de Comunicación Periodística I, en las que participaron alumnos del séptimo semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Sonora. La iniciativa propone el uso integrado de las herramientas de investigación y géneros periodísticos, con el diseño de nuevos formatos para su presentación y difusión. En paralelo, se incorpora con énfasis la fotografía para fortalecer el desarrollo de proyectos de investigación documental que, por su aportación desde las características estéticas y de registro, pueda combinar y valorarse dentro de las ciencias sociales.

Participan: Heriberto Duarte Rosas, Samuel Fabela Flores, Lily Francisco Mada, Saúl Gómez Pintor, Víctor López Mazón, María Fernanda Martínez Cota, Aarón Molina Araiza, Ludsviga Noriega, René L. Saldate, Fernando Adalberto Ocano Vázquez, Cynthia Romero Corro, Karina Ruiz Galindo, Efrén Sosa Franco, Tanya Vásquez Martínez, Heriberto Verduzco Morales y Alonso Castillo.

El documento aborda la tradición oral relacionada con el arribo y matanza del general revolucionario Francisco Villa en San Pedro de la Cueva, Sonora, el 1 y 2 diciembre de 1915. Para el desarrollo, se ha generado registro  fotográfico y en video sobre la base de la  información transmitida de una generación a otra.

 

Sobre el Proyecto (Víctor López Mazón).

La ruta de Villa por Sonora (María Fernanda Martínez).

Que Dios perdone a Francisco Villa (Lily Francisco). 

La historia de Higinio Moreno (Tanya Vásquez).

La bala que inició todo (Cynthia Romero).

Relatos cortos (Heriberto Duarte).

 
 

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