War & Fashion, fotógrafos de guerra van a las pasarelas

Carnicería: Afghanistan, Iraq, Syria. Pasarela: Armani, Balenciaga, Yves Saint Laurent.

La guerra es horrible y la moda es hermosa. La guerra proyecta lo peor de la humanidad. La moda muestra el esplendor de la sastrería en su más alto nivel. La guerra es muy peligrosa, incluso para los periodistas y especialmente para los fotógrafos que deben estar cerca para hacer una imagen. La moda es mucho menos peligrosa aunque los fotógrafos también deben intimar alrededor de las pasarelas. Hay fotógrafos que disparan en ambas: campos de batalla y pasarelas, pistolas y glamour. Al principio, retratar la guerra y la moda parecen actos difíciles de  reconciliar. Hasta que se tiene una  mirada más profunda.

Mostré al fotógrafo Christopher Anderson imágenes de la guerra y de la moda. Él estaba en el descanso de una sesión en Manhattan para una revista de Nueva York. "Increíble", dijo. Nunca había visto sus propias fotografías yuxtapuestas así. La guerra pertenece a un apartado intelectual, la moda a otro. Los dos generalmente no se mezclan en los portafolios de un proyecto (o en la mente). Llamó a la directora de fotografía de la revista, Jody Quon, para echar un vistazo. Ella también se sorprendió por los hilos comunes.

Anderson capturó a un joven palestino en Gaza durante la segunda intifada y un desfile de Giorgio Armani en París. Ambas imágenes son borrosas, las figuras aireadas, casi diáfanas a la luz. "Se trata de la óptica", dijo Anderson.

En el verano de 2006, Anderson retrató a rescatistas que intentaban sacar los cuerpos de entre los escombros de un edificio de apartamentos en Beirut alcanzado por los aviones israelíes. "Líbano me horroriza", dijo. Dos años más tarde disparó su cámara detrás del escenario en el espectáculo de Proenza Schouler en Nueva York. La composición se siente extrañamente similar. Ambas imágenes muestran una cacofonía caótica.

Hay una fotografía de soldados de la tercera división de infantería revisando un edificio durante la batalla por Bagdad después que las fuerzas estadounidenses entraron en la capital iraquí en 2003 y una toma muestra a modelos en una pasarela en Scott L'Wren en 2008. El movimiento en la foto de Irak refleja el de las modelos en sus tacones altos.

"Veo niñas asustadas que han venido de todas partes del mundo, todas vestidas para ser algo que no son", dijo Anderson. Al igual que los hombres jóvenes en el ejército de los EUA que se visten para luchar, aterrorizados a veces por un enemigo aún invisible.

Fotógrafos de guerra - numero f (10)

Gaza y París. Christopher Anderson/Magnum Photos

 

Fotógrafos de guerra - numero f (8)

Beirut y Nueva York. Christopher Anderson/Magnum Photos

 

Irak y Nueva York. Christopher Anderson/Magnum Photos

 

"La gente es gente", menciona Anderson. "Veo la experiencia humana en estas fotos. Cuando estoy tratando de hacer una foto, estoy quitando las capas para conseguir esa calidad emocional". Como en la foto de un sargento del ejército iraquí que se rinde  a los estadounidenses en Najaf, "No veo la guerra, veo un hombre que tiene miedo".

La idea de yuxtaponer las imágenes se desarrolló después de que el director de fotografía de CNN, Simon Barnett, encontró  una fotografía de guerra que le recordaba algo sobre modas que había visto.

"Me puse a pensar en una serie de fotógrafos de combate ya establecidos que en los últimos años  han girado sus cámaras hacia la moda", dijo Barnett. "Me preguntaba qué íbamos a encontrar si íbamos más profundo en su trabajo". Barnett hizo justo eso, pidió a Magnum Photos que le enviara una colección de imágenes realizadas por cuatro fotógrafos, cada uno de los cuales ha ganado importantes premios de fotoperiodismo.

Cuando llegó a Atlanta, Barnett pegó las fotos en el laboratorio de CNN y empezó a caminar alrededor: "Vimos que muchas fotos tomadas por el mismo fotógrafo aparentemente hacían pares juntas. De una manera muy inmediata y simplista me pareció estimulante a la vista pero me preguntaba  si esto significaba algo".

Él estaba intrigado por la posibilidad de presentar a los fotógrafos con un nuevo cuerpo de trabajo que habían creado sin consciencia de haberlo hecho.

Anderson y Jerome Sessini se sorprendieron al principio pero entre más hablaban del trabajo, fue más evidente que los pares tenían sentido. Paolo Pellegrin y Majoli Alex, los otros dos fotógrafos cuya obra se exhibe aquí, estaban realizando un proyecto en zona de guerra y no pudieron ser contactados para hacer comentarios.

Para otros, la idea de esta extraña yuxtaposición parecía injusta. Inquietante, incluso.  "Atroz", dijo Sonya Fry, directora ejecutiva del Overseas Press Club, que otorga la prestigiosa medalla de oro Robert Capa al valor en la fotografía.

Ella percibe la guerra como grave, la moda, no. Sin embargo le resultaba interesante comparar la dinámica de las fotos. Que alguien las hubiera puesto juntas fascinó a  Anne Tucker, curadora de fotografía del Museum of Fine Arts de Houston: "Es una especie de atrevimiento", dijo. "Mira las fotografías. Quita las tres primeras cosas que ves. Tal vez el número de personas,  por género igual o el caos. Entonces empiezas a ver los otros terrenos – la ropa, la postura del cuerpo, las relaciones de las personas con su medio ambiente(…)Mi experiencia es que los fotógrafos de combate son algunas de las personas más inteligentes que he conocido. No están interesados ​​sólo en la fotografía de los conflictos. Son conocedores de imagen. No me sorprende que uno pueda  informar a los demás”.

Fotógrafos de guerra van a las pasarelas - www.numerof.org

Cairo y Nueva York. Paolo Pellegrin/Magnum Photos

 

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Kabul y París. Christopher Anderson/Magnum Photos

 

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Kosovo y París. Paolo Pellegrin/Magnum Photos

 

Provocativa. Así es como Stefano Tonchi lo vio. La mente maestra detrás de la revista de estilo de The New York Times, T, y ahora  editor ejecutivo de la revista W, ha trabajado con fotógrafos de combate en muchas sesiones de modas. "No quiere decir que la moda no es la guerra", bromea. "Pero lo que es convincente en las imágenes es la técnica". En ambas situaciones, los fotógrafos deben moverse rápido para tomar decisiones con la luz y la composición.  Acostumbran capturar  un momento, la captura de algo en lo que la gente cree. "Creo que hay más creyentes en la moda que los que existen en materia de derechos humanos", observó Tonchi.

El autor y documentalista Sebastián Junger admitió que no sabía nada acerca de la moda. Pero al ver las fotos juntas, sintió que tal vez el mundo de la moda es un poco como un campo de batalla. "Hace que el mundo de la moda parezca algo brutal y lleno de conflictos", dijo Junger, cuya colaboración con el fallecido fotógrafo Tim Hetherington  en el Valle de Korengal  en Afganistán, dio lugar a la película Restrepo. El mundo de la moda para Junger tiene que ver con el performance. Las emociones son exageradas, incluso falsas. Los gestos, en su mayor parte, posados. "Es curioso. Todos ellos se ven como si estuvieran haciendo un gran esfuerzo para destacar, parándose muy agresivos, seguros de las poses. No es diferente tal vez a la postura del combatiente rebelde delante de una cámara tratando de parecer invencible.

Eso es evidente en el retrato de Sessini de un luchador en Libia en el camino hacia Ajdabiya en 2011. La guerra también puede ser sobre el performance, dice  Junger. Sólo la angustia es real.

Ajdabiya. Marzo 24, 2011. Rebeldes en Ajdabiya. Jerome Sessini/Magnum Photos.

Ajdabiya. Jerome Sessini/Magnum Photos

 

Milán. Septiembre 21, 2012. Jerome Sessini/Magnum Photos.

Milán. Jerome Sessini/Magnum Photos

 

"Lo importante no es cómo el fotógrafo mira al mundo, es su relación íntima con él". Las palabras del fotógrafo francés Antoine D'Agata sintetizan el trabajo de Sessini. "Yo diría que retratar está condicionado por la actitud en el suelo, la conexión emocional con el tema, mi relación personal", dice Sessini. "Cuando esta relación es fuerte, mis ojos y mi percepción tienen prioridad sobre el tema". La dificultad para los fotoperiodistas se encuentra en el equilibrio de la verdad con la emoción, la información con la apariencia. En la ofensiva de Falluja del 2004, Sessini fotografió a dos infantes de marina que estaban limpiando casas. Se muestran sentados de espaldas sobre una cama de metal en una casa claramente devastada por la guerra.

"Sentí su miedo. Muy jóvenes y asustados. Estaban perdidos en ese espacio, preguntándose qué hacían allí...Eso es lo que traté de transmitir, la psicología de los soldados: ansiedad, miedo. El sin sentido del propósito".

En otra foto que Sessini tomó el pasado mes de septiembre en un show de Armani, dos modelos aparecen detrás del escenario, espalda con espalda, con el mismo vestido, su uniforme de clases. Como en el caso de los infantes de marina, no puedes ver sus rostros pero Sessini captura la esencia de sus emociones con su pose. Perdidos en medio de un gran espectáculo.

"Mostrar expresión la mayoría de las veces es demasiado fácil", menciona Sessini. "Una sonrisa es lo primero que se puede ver, si buscas más puedes encontrar algo en el cuerpo o la postura".

Junger vio la misma mecánica en esas dos fotos pero tienen historias completamente diferentes. Las dos mujeres no parecían conectadas. "En la moda hay una especie de competencia implícita sobre quién es más bonita. En el combate es exactamente lo contrario. Esos tipos están completamente conectados". Tenía sentido para Junger que los fotógrafos se enfocaran en los mismos estados físicos con los individuos de la moda como lo hacen con los de la guerra. Pero la forma humana tiene puntos de enfoque limitado, la cara es la más obvia.

Pellegrin utilizó la cara, los gestos y la postura para lograr dos situaciones muy diferentes, dijo Tucker del Museum of Fine Arts de Houston. Hay un hombre con los brazos extendidos en la plaza Tahrir y una modelo con el brazo izquierdo en el aire en la Semana de la Moda de Nueva York. Las dos imágenes se ven similares. Una emite rabia, la otra gracia.

La rabia en los rostros de los egipcios que protestan la ley de Hosni Mubarak en la plaza Tahrir de El Cairo es evidente en la foto del 2011 de Paolo Pellegrin. Su foto de cuatro modelos en la Semana de la Moda de Nueva York en 2005 está compuesta y enmarcada mucho en el mismo sentido. Sólo que esta vez el público se va con una mirada de especulación.

Otra foto de Pellegrin muestra a un hombre con el rostro cubierto, corriendo durante las protestas contra Mubarak. Junto a ésta,  una modelo de Paul Smith corre entre la maleza en una falda con corsé. No hay duda en las circunstancias de que cada sujeto está corriendo. La modelo usa tacones altos y sostiene un maletín negro. Su excursión carece de desesperación. El hombre tal vez está corriendo por su vida.

 

La guerra y la moda ¿mundos opuestos? sí, por supuesto

Un fotógrafo no es que se vaya a lesionar o morir  detrás del escenario de Balenciaga pero quita el elemento de peligro y para Anderson en gran parte se siente lo mismo. Llegar a través de la logística y poder colocarse en el lugar justo es tan difícil con Armani como en Afganistán. "Hay que anticiparse dónde se necesita estar para que cuando ocurran las cosas ya estés reaccionando a lo que hay delante de ti", dijo Anderson. Ambas situaciones son incontroladas. Si haces click demasiado tarde, te has perdido el drama del momento. Anderson ve la misma sensibilidad en todas sus fotografías. La misma persona detrás de cada cuadro. Él ya no retrata la guerra. En cierto momento creyó  que estaba jugando con las estadísticas. "Desde un punto de vista creativo, no sé qué más decir sobre la guerra".

Pero la cosa es que hay belleza en la guerra. Potente belleza. Para entenderlo, hay que entender primero la fealdad de la guerra. "El volumen aumenta en la guerra", dice Anderson. "Si es hermoso, es más hermoso. Lo feo es más feo". En la guerra, se busca la belleza del espíritu humano. En un solo gesto o acto.

Para muchos fotógrafos de combate la moda es más difícil porque es menos familiar. Pellegrin, en una entrevista de 2010 con Reuters, dijo acerca de la moda: "Es un mundo que no frecuento o conozco bien, pero yo no quería descartarlo como algo superficial. Hay  gran cantidad de talento y creatividad en la moda. Yo llegué con respeto y con ganas de descubrir un mundo del que no sabía mucho".

Curiosamente, la guerra es a veces menos complicada desde un punto de vista puramente artístico. Hay tanto que está sucediendo delante de ti, dice Sessini. Es más fácil contar una historia extraordinaria que hacer  una de lo común.

"Para mí, la fotografía de guerra es más fácil", dijo. "Ocurre frente a ti. Sólo tienes que encuadrar y disparar. Es muy fácil obtener una imagen fuerte. En la Semana de la moda es mucho más difícil. Hay que trabajar, hay que encontrar algo diferente y  hallar tu propia visión".

Retratar fue un reto para Sessini. "En Falluja puedo sentir el mismo estrés que el que siento en Milán".

Le parecieron interesantes mis preguntas. Nadie les había preguntado antes. Tampoco había estudiado sus fotos de guerra junto a las  de la moda. Cuando se tiene una visión del mundo, ésta sale en tu trabajo, piensa Sessini. Esto es cierto ya sea en la guerra o la moda.

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Faluya y Milán. Jerome Sessini/Magnum Photos

 

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Cairo y París. Paolo Pellegrin/Magnum Photos

 

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West Bank y París. Christopher Anderson/Magnum Photos

 

Moni Basu, versión original en inglés del texto publicado en el sitio de CNN en febrero del 2013.

Para revisar la lista de fotógrafos: Magnum Photos.

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One Response to "War & Fashion, fotógrafos de guerra van a las pasarelas"

  • jersahi
    12/02/2013 - 8:45

    “Veo niñas asustadas que han venido de todas partes del mundo, todas vestidas para ser algo que no son”