La captura del Z-40, algunas notas y un cuento a la mexicana

El lunes 15 de julio del 2013 fue detenido Miguel Ángel Treviño, el "Z-40", quien asumió el liderazgo de los Zetas después de la muerte en el 2012 de Heriberto Lazcano, su fundador. Dos días antes Proceso había publicado una nota con este encabezado: La PF limpia el camino para “El Chapo”.

Aunque Treviño era el cabecilla de la agrupación delictiva más violenta del narcotráfico en México, la captura se efectuó sin un solo disparo. Como se acostumbra y dada la relación entre el crimen organizado y las corporaciones, la versión oficial pareció toda una trama.

Desde el triunfo electoral de EPN hacía poco más de un año ya se esperaba la limpieza que acompañaría al cambio de poderes y con ello la renegociación de las plazas con el narco. Sobre todo (y un “sobre todo” con énfasis) porque el gobierno panista anterior había fracasado en su estrategia y dejaba una cifra arriba de los 80 mil muertos, de manera que con el PRI de regreso después de dos fatídicos sexenios, existía cierta expectativa por conocer el rumbo que se tomaría en políticas de seguridad.

Principalmente se notó una concentración de las operaciones gubernamentales en el norte del país, en los estados de Durango, Chihuahua y  hacia Nuevo León y Tamaulipas (misma que ya se veía desde las elecciones de julio del 2012 durante la parte última del gobierno de Felipe Calderón que se despidió con la mencionada muerte de Heriberto Lazcano “El Lazca").

Por eso la captura de Treviño es dudosa para muchos.

Cuando la noticia de que Heriberto Lazcano había sido abatido, la primera impresión fue de incredulidad frente a las desorganizadas versiones oficiales. El domingo 7 de octubre, el líder de Los Zetas y segundo narcotraficante más buscado de México, se encontraba en un campo de béisbol acompañado de otra persona cuando elementos de la Secretaría de Marina llegaron para atender un reporte de personas armadas y entonces se suscitó el enfrentamiento en el que ambos perdieron la vida.

Al revisar las huellas dactilares ese día por la noche fue anunciado que se tenían “fuertes indicios” de que uno de los cuerpos pertenecía a Lazcano. Sin embargo, la noche del lunes un comando armado extrajo el cuerpo de la funeraria donde se encontraba y a pesar de no contar con el cuerpo como evidencia, el martes 9 la Procuraduría de Justicia de Coahuila y la SEMAR confirmaron plenamente la identidad de “El Lazca” a través de un comunicado en el que anotaban sus rasgos físicos: medía 1.60 centímetros y nació en 1975.

Ese mismo día Felipe Calderón felicitó a la Marina. Más tarde medios nacionales informaron que las características dadas a conocer por la Marina no correspondían con la ficha que la DEA tenía del criminal abatido: medía 1.75 y nació en 1974. Al día siguiente el vocero de la Marina, el vicealmirante José Luis Vergara aclaró que medía 1.80 centímetros y no 1.75 como sostenía el expediente en poder de la DEA, ni 1.60 como la ficha del Ejército que ellos mismos habían indicado. Lo supieron al dejar de lado expedientes de inteligencia para preguntar directamente al médico legista que lo había revisado.

Agregó que “El Lazca” al momento de entrar al ejército (junio de 1991) se registró  con una estatura de 1.60, cuando tenía 16 años, y que de ese tiempo a la fecha podría haber crecido 20 centímetros…

En medio del fuego cruzado de las omisiones, correcciones y declaraciones a destiempo, Vergara ofreció el 11 de octubre la versión que apareció en los medios como definitiva. En un intento por limpiar los errores que tocaban a la Marina y al gobierno federal,  señaló como origen de la confusión a la Procuraduría de Coahuila. Dijo que la muerte de Lazcano había sido fortuita, que ellos tuvieron conocimiento de su identidad hasta el lunes por la tarde; para justificar que el cuerpo no tuvo vigilancia dijo que después del enfrentamiento su único deber “era entregar los cuerpos a las autoridades de la Procuraduría de Justicia de Coahuila y listo; ahí se acababa su competencia”.

Como remate, el día 13 de ese mes, oficiales estadounidenses dijeron al Huffington Post que el gobierno de Estados Unidos ya conocía la identidad del cuerpo antes de haber sido robado de la funeraria.

Gracias al manejo errático y las contradicciones en la información, la segunda impresión por la noticia de la muerte del fundador de Los Zetas fue de incredulidad igual que la primera.

Además de los operativos en territorio disputado o en control de Los Zetas, también se notó el silencio. Durante el domingo 10 de marzo del 2013, el sitio Yo soy Red reportaba “una de las noches más violentas” que había registrado Tamaulipas. No fue sino hasta el día siguiente a las 15: 12 horas que (y solamente) Aristegui Noticias confirmaba el enfrentamiento. Aunque el conteo oficial fue de 2 muertos, los reportes en redes sociales hablaban de personas atrapadas en centros comerciales, bloqueos, explosiones y decenas de cuerpos.

El 28 de abril el blog Tierra del Narco decía:

El norte de México es una zona de silencio. Los medios, por desidia o por interés, aunque sobre todo por miedo, han renunciado a informar de la violencia de los cárteles de la droga que cada año se cobra más de 15.000 muertos. Sólo queda internet para saber lo que pasa.

Si un millón de extraterrestres infestaran la Tierra y las naciones decidieran ceder un espacio para crear una zona alienígena, con toda probabilidad entregarían el norte de México…

Los cárteles se matan entre ellos, matan a los civiles a balazos, matan a la Policía, la Policía mata a los sicarios, el Ejército detiene a los narcos, la Policía libera a los narcos, el Ejército dispara a los policías que trabajan para los cárteles, los narcos decapitan a los narcos.

Pero de todo eso, los medios no hablan.

El silencio en la prensa se puede entender aunque la uniformidad y las coincidencias en exceso también generan suspicacias. A diferencia de la muerte de Lazcano, en la captura del Miguel Ángel Treviño todas las declaraciones encajaron a la perfección.

Obama dijo en entrevista con Leon Krauze para Univision (y retomada por medios nacionales) que la captura del líder de Los Zetas confirma que el presidente Enrique Peña “va en serio” contra los cárteles del narcotráfico.

Recordó que la primera vez que habló con el mandatario mexicano, éste le expresó “de una forma seria” la necesidad de combatir a esas organizaciones “y creo que esto (la captura) es evidencia de ello” y “que muestra que la administración del presidente Peña Nieto es seria al querer continuar con los esfuerzos por romper las operaciones de droga trasnacionales”.

Con humildad también admitió que su país debe reducir la demanda de droga en Estados Unidos, además de disminuir el tráfico de armas y dinero ilegal. Luego con una capacidad telepática sobrecogedora aventuró: “Creo que es lo que busca el presidente Peña Nieto”.

Patrick Ventrell, portavoz del Departamento de Estado dijo: su captura “es otro avance más del pueblo de México hacia el desmantelamiento del crimen organizado; elogiamos a nuestros aliados mexicanos en ese sentido”.

La agencia antidrogas de Estados Unidos felicitó también al gobierno de México por la detención: Treviño Morales “jefe del notoriamente violento y sanguinario cártel de Los Zetas, ha sido un hombre buscado por años. Su despiadado liderazgo ha llegado a su fin”.

Por su parte, Enrique Peña Nieto reconoció el trabajo de la Marina por la captura del Z40 y aseguró que fue el uso de la inteligencia y la tecnología en el combate a la delincuencia organizada lo que permitió el arresto (versión que el NYT confirma). Narró que cuando ocurrió la detención de Treviño Morales habló con el secretario de Marina, almirante Francisco Soberón, quien estaba en Washington  con el titular de la Secretaría de la Defensa, general Salvador Cienfuegos, quien le habló de cómo se dio la detención del líder de Los Zetas.

“Realmente es gracias a la buena colaboración que estamos teniendo con todas las entidades encargadas de la seguridad” que se dio la detención, afirmó EPN.

A unas horas de la detención del presunto capo, dijo no temer una reacción de los grupos criminales.

Coincidentemente Jesús Murillo Karam, titular de la Procuraduría General de la República (PGR), dijo que tras la captura, la violencia del país podría disminuir, pues este grupo delictivo es su origen.

“En el origen de la mayor violencia que se dio en el país estaba precisamente implicado el grupo que este hombre jefaturaba, y se dice que precisamente (era) de quienes más impulsaba la violencia, la venganza y la vendetta, y todas esas cosas como método”.

El lunes 15 de julio, Eduardo Sánchez Hernández, Vocero del Gabinete de Seguridad, informó que el capo fue detenido por elementos de la Secretaría de Marina (Semar) en una operación en donde no hubo un sólo disparo.

El jefe del Ejecutivo dijo para Excélsior que su objetivo es reducir la violencia en el país: “Estamos poniendo especial énfasis en reducir la violencia. Lo que no podemos es alentar la violencia haciendo uso, en la tarea que hacemos de perseguir a la criminalidad, alentando mayor violencia”.

Cuándo se le preguntó si el siguiente blanco de su administración será el Joaquín El Chapo Guzmán, respondió que su administración no hace un “proceso de selección”, sino que está buscando al mismo tiempo a todos los  capos.

“Aquí no hacemos un proceso de selección, estamos buscando, estamos trabajando, combatiendo al crimen organizado, a quienes son blancos señalados por la alta peligrosidad que representan”, expuso.

***

El halcón negro y el “El Z-40″

MÉXICO, D.F. (apro).- En la versión oficial, la captura de Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z40″ es más propia de un guión de Hollywood o de la fallida teleserie El Equipo, del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

Salvo pruebas en contrario, hasta ahora no mostradas por el gobierno de Enrique Peña Nieto, los únicos héroes de la película son las fuerzas especiales de los infantes de Marina.

Como las fuerzas SEAL estadunidenses (los marines de élite para operaciones en agua, tierra y aire) que entraron de noche al búnker en el que se escondía Osama bin Laden para asesinarlo, los marinos mexicanos capacitados para operaciones en tierra detuvieron, desde un helicóptero, al jefe del cartel de Los Zetas.

La versión dice que desde un helicóptero tipo Black Hawk, de los que le entregó Estados Unidos como parte de la Iniciativa Mérida, la Marina localizó en una carretera perdida entre Coahuila y Tamaulipas la camioneta donde se desplazaba El Z-40 al cuarto para las cuatro de la mañana del lunes 15 de julio.

Con el capo acorralado, elementos de la Marina descendieron del halcón negro con lentes de visión nocturna, como los utilizados también por los SEAL en Paquistán, para acabar con el líder de Al Qaeda.

Otra explicación asegura que una vez que el halcón negro maniobró para detener la camioneta, en tierra efectivos de la Marina le cerraron el paso y le apuntaron con sus armas de grueso calibre.

La siguiente escena fue cuando Miguel Ángel Treviño Morales salió corriendo por los matorrales, una vez que sus dos guardaespaldas capitularon y se tiraron al piso. Intentó huir, pero se cayó varias veces. Por eso, apareció golpeado y lastimado de una pierna en el video que presentó el gobierno federal. No hay lugar para suspicacias.

El clímax fue cuando el jefe zeta amenazó que iban a llegar sus hombres a rescatarlo, como en varias ocasiones hizo la organización con sus detenidos. Pero la acción acabó pronto. En tan sólo diez minutos, sin un solo disparo, fue llevado a la base de operaciones de la infantería de Marina en Nuevo Laredo. Ahí reconoció ante sus captores: “Soy El Z-40”.

El hombre al que se le acusa de masacres, incendios, torturas, decapitaciones y más en la atroz guerra económica por el control del narcotráfico y otras actividades de la delincuencia organizada en México iba prácticamente solo.

A pesar de tantas acusaciones en su contra, que en Estados Unidos equivalen a cadena perpetua y en México a una larga sentencia en un penal de máxima seguridad, apenas llevaba un guardaespaldas y su contador.

Ya no se movía en convoy para llamar la atención. Lo mismo se dijo en el guión sobre la muerte del antecesor de “El Z-40″, Heriberto Lazcano El Lazca, muerto en octubre del año pasado por la Marina —que prefirió decir que no sabía de quién se trataba y se olvidó del cadáver, que en la historia oficial nunca más se encontró—.

La secretaría de Gobernación le restó emoción e impacto al episodio de la detención de Miguel Ángel Treviño cuando negó que aviones no tripulados (drones) fueran los que localizaron la camioneta tipo pick up de la marca Ford en la que se desplazaba El Z-40. Estados Unidos no tuvo nada que ver. Fue un operativo cien por ciento mexicano.

La caída de quien las acusaciones judiciales señalan como uno de los hombres más violentos de Los Zetas y de la historia del narcotráfico en el país fue resultado de la inteligencia y la tecnología, resumió Peña Nieto.

El mismo orgullo sintió el presidente estadunidense Barack Obama, que ahora sí cree que Peña Nieto va por los cabecillas del narco. De sus estructuras de protección política y económica, ni México ni Estados Unidos tienen ninguna historia que contar.

 El halcón negro y el “El Z-40″ (Tomado de Proceso, Jorge Carrasco Araizaga.)

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